No os afaneis


 

De nada vale afanarse y padecer en lograr ciertas metas materiales, o sociales si no hemos encontrad primero el propósito de nuestra existencia. Porque si estamos aquí para engordar, padecer, o disfrutar unos años y luego desaparecer, pues comamos y bebamos que mañana moriremos. Pero si estamos aquí con un propósito espiritual, didáctico tal vez, la cosa cambia. En el libro de Eclesiastés, Salomón concluye que inútilmente se afana el hombre con tanto trabajo, si al final todo es vanidad. La palabra vanidad significa la apariencia de algo que realmente no es. Así, este universo que podemos ver, medir, relacionar… es apariencia de de algo que realmente no es y si finalmente desaparecerá y será sustituido, debería plantearme mis metas y objetivos, primero para alcanzar el propósito principal y luego para pasarlo bien y disfrutar de este tiempo concedido.

 

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