Si no es divertido, no lo hagas

La importancia que tiene divertirse.

Para mucha gente, especialmente de carácter religioso, lo más importante es «hacer la voluntad de Dios», y pasan su vida sacrificándose sin disfrutar o negándose a cosas que desean, para, en muchos casos, darse cuenta al final de sus días que perdieron el tiempo.

Divertirme mientras trabajo, estoy con la familia, estudio, medito o voy a la iglesia, es bien posible y no solo posible, sino necesario.

El sacrificio no eleva la espiritualidad de quien lo practica.  Si algo no es divertido, no permanezcas ahí (déjalo  cumpliendo tus compromisos:-)

Al final te das cuenta, que lo realmente importante es llegar a comprender quiénes somos, por qué estamos aquí, quien es Dios… Porque cuando lo eterno se ilumina ante nuestras vidas, lo terrenal es efímero y comprendes que no tenía razón de ser tanta preocupación.

Dios siempre te confrontará con lo que crees

Para los que desean ser fieles a las enseñanzas bíblicas, pero desean abrir sus mentes a lo que Dios está revelando hoy en día, encontrarán que hay conflictos entre las doctrinas que han aprendido hasta ahora y lo que se está revelando. Siempre ha sido así y parece que seguirá siendo así.

Ocurrió cuando vino Jesús, que la mayoría de judíos no pudieron aceptarlo, especialmente los que sabían mucho de las escrituras Bíblicas de la época, pues Jesús planteó una interpretación de la Ley de forma no literal, es decir, figurada o metafísica, y quien decidía seguirle, debía dejarse llevar más por lo que sentía en su corazón que por lo que los maestros y doctores de la ley les enseñaban. Ahora vemos las enseñanzas de Jesús muy claras, pero fue muy duro y muy difícil de aceptar por sus contemporáneos. También ocurrió lo mismo en las sucesivas reformas del cristianismo, que en la mayoría de casos fueron con mucha oposición de los que se “quedaban”.

Los que se quedan no comprenden a los que se van, los tildan de herejes o demonios y muchas veces los que se van juzgan a los que se quedan.

Cuando eres niño las cosas son simples, esto esta bien, premio; esto esta mal, castigo. Cuando maduras debes decidir y analizar cosas más complejas y encima, tus decisiones afectan a otros. Así es con la humanidad. Dios va dando información y libertad para decidir a medida que la humanidad crece hacia lo que Dios está planeando, que es el regreso de todos los entes a El.

En el Nuevo Pensamiento Bíblico tenemos la máxima de analizar las cosas a la luz de la revelación que tenemos de las Escrituras Bíblicas, pero sabemos que esa revelación (la interpretación humana) no siempre está acertada y debemos ser humildes en aceptar que quizá soy yo el equivocado y no la otra denominación o interpretación. De hecho, no podré avanzar en el camino hasta que sea capaz de cuestionar todos y cada uno de los postulados que he defendido tan vehementemente.

Una de estas doctrinas conflictivas con el cristianismo clásico o reformado, es la reencarnación.

En la metafísica cristiana, creemos que cuando el cuerpo muere, al espíritu se le autoriza a volver a tomar forma física en otro cuerpo si no fue capaz en la vida anterior de entender el propósito por el que estuvo aquí la primera vez. Esto no está explicado así en la Biblia, porque no era el tiempo para ser revelado, pero se nos ha dejado evidencia en la reencarnación de Elías en Juan el Bautista, dejándonos el ejemplo para que veamos que es posible. En un principio los hombres vivían cerca de mil años, pero luego fue recortado en períodos más cortos de los que no se tiene memoria consciente, pero sí inconsciente y lo aprendido en una vida debe de ayudar a seguir creciendo en lo espiritual hasta alcanzar la meta, que es la liberación de este mundo, y del sistema del mundo y comprender que en realidad nunca habíamos dejado de ser parte de Dios y la separación solo está en nuestra mente. En realidad todo, solo está en la mente, pero la mente es muy poderosa y hace “realidad” lo que cree firmemente. Así esta “realidad” solo es una proyección de la Mente colectiva que ha creado esta cortina de humo para que sigamos creyendo que estamos separados de Dios y nada podemos hacer. La Mente es el Mundo. Pero no soy yo quien está separado de Dios, sino el reflejo, la proyección, el cuerpo material creado por la mente. Mi yo interno, lo más profundo de mí que se manifiesta en esos momentos de quietud y paz, siempre es y siempre ha sido Dios. Uno con El.

Todo es vanidad debajo del sol

El nombre de “Nuevo Pensamiento Bíblico” surge por la influencia de la filosofía del Nuevo Pensamiento, movimiento iniciado a principios del 1900, en un hombre con experiencia en diferentes religiones cristianas. Este hombre, el fundador del Nuevo Pensamiento Bíblico, fue primero católico, después ateo, más tarde y por un breve tiempo tuvo relación con un grupo de testigos de Jehová sin llegar a integrarse, luego fue pasando por distintas denominaciones evangélicas según su mente se abría a nuevas revelaciones. Porque, para quien no lo sepa, dentro del mundo evangélico hay distintos niveles de aceptación de lo que el Espíritu Santo puede hacer en las personas y en los milagros.
 Cabe decir que en estos cambios hubo mucho  de inmadurez, orgullo, rebeldía por mi parte, claro, pero también mucha hambre de revelación.

Especialmente en el deseo de abrir la mente a las nuevas enseñanzas que el Espíritu Santo está revelando en estos días y que tan claramente veo ahora,  que,  difícilmente pueden encajar en la tradición cristiana.

Por eso el Nuevo Pensamiento es  bíblico porque pienso que la Biblia es revelación de Dios y  aunque los hombres pelean entre ellos por su interpretación y es muy posible que ha sido manipulada (no seamos ingenuos, ya sabemos como las gastaban antiguamente los que mandaban, estamos en el siglo XXI y han tratado de manipular la Wikipedia!), esto no es un problema para quien no basa su fe en la interpretación de un libro, sino en el regalo del Espíritu Santo que revela toda la verdad a cada cual en particular si de corazón se lo pide (y no teme lo que le va a contar;-)

Se que a mis hermanos de la Nueva Era no les gusta mucho la palabra “Biblia” aunque yo, personalmente,  estoy muy agradecido por la Nueva Era pues enseña a la gente a buscar lo espiritual, y aunque no comparto todos sus postulados, si hay alguien capaz de enumerarlos (risas), yo les invito a buscar la enseñanza independiente que hay en ella.

En el Nuevo Pensamiento Bíblico, enseñamos que Dios es Uno aunque se manifiesta con distintas personas. Que hubo una gran división en los cielos y se formó el universo que ahora vemos.  En esa división surgió un ente, una fuerza poderosa que trata que la división permanezca y que el ser humano, proyección onírica de la mente dividida, no sea conscientes de quien es realmente, y si llegase a ser consciente de la existencia de Dios, al menos que siga pensando que está separado de Dios.

El Espíritu Santo, que es Cristo, trabaja en dirección contraria, tratando que seamos conscientes que en realidad, nunca hemos dejado de ser parte de Dios. Si es que en el Cielo se puede hablar de partes, pues solo hay unidad.

El Propósito último de esta “existencia” nuestra, no es la vida en sí, ni las metas que uno se propone, ni las relaciones familiares… sino el regreso al Padre, mejor dicho, la consciencia de que nunca hubo tal separación.

Este universo es como una cortina de humo, como la proyección de una película,  más parecido a un sueño que a una realidad. Como dijo el sabio Salomón en su vejez, “todo es vanidad debajo del sol”. Vanidad no solo es engreimiento, también es fútil esfuerzo, ilusión, ficción, fantasía. Esta vida es un sueño, créelo.

Salimos del sueño cuando despertamos. Como resulta que, más que un sueño es una pesadilla, sueños más ligeros van reemplazando al sueño pesado y difícil, por lo que el despertar suele ser lento y de larga duración ocupando multitud de vidas y encarnaciones.

Perdonar las cosas y las personas que nos hacen daño, es la vía de salida. Cada situación que he de perdonar, solo es una proyección de una parte de mí mismo que ha de ser sanada. Cuando perdono elijo la manera de pensar del Espíritu Santo. Cuando elijo pensar como el Espíritu Santo me hago más uno con Cristo y cada vez soy más consciente de mi unidad con Dios. Elegir perdonar es aceptar a Cristo en tu vida.

 Cristo se hizo hombre en Jesús y nos demostró el perdón y como éste le llevó a  la resurrección.

El amor es tolerancia y comprensión

 
Las relaciones de pareja son difíciles, especialmente cuando se tienen expectativas respecto al comportamiento, carácter, detalles que debería tener el otro. A medida que vas madurando, y especialmente aquellos que viven una segunda relación, aprendes a ser tolerante con el otro y a aceptarlo tal como es sin pretender cambios (hablando en términos generales, porque si alguno es agresivo, maltratador, delincuente… es un caso particular que debe ser tratado).

Cuando el amor se convierte en dominio, posesión, celos… no es amor, es egoísmo.

El amor es tolerancia y comprensión. El amor es dar sin pedir a cambio. Mostrar confianza, respeto, libertad…