Me amo a mi mismo

Amar al prójimo como a uno mismo. COMO A UNO MISMO. Una de la mayores carencias del individuo actual es la falta de verdadero amor (no egolatría) hacia uno mismo. El amor al prójimo es el amor a uno mismo y el amor a uno mismo es el amor al prójimo.

 

No soy ni más ni menos que los demás. Puedo elegir verme como el ser exterior que se ve o como quien verdaderamente soy. Y la verdad es que somos un hijo/ hija de Dios. Hijo del soberano dueño de todo lo que está en el universo y fuera de él. Podemos elegir vivir como lo haría alguien consciente de esta realidad.

Verdaderamente formamos una unidad indivisible entre nosotros y con Dios. La separación nunca ocurrió, solo se permitió que pareciera que la hay para poder experimentar la dualidad.

Ahora esta revelación está al alcance de todo el mundo y por todo el mundo se enseña que formamos parte de una única Filiación en la que no hay distinción entre buenos y malos entre ricos y pobres sino que todos somos parte de todos y estamos experimentándonos a nosotros mismos a través de todos.

La enseñanza “Amad a vuestros enemigos,  bendecid a los que os maldicen,  haced bien a los que os aborrecen,  y orad por los que os ultrajan y os persiguen” no es una opción, no es una meta suprema que cuande estemos en el cielo alcanzaremos, es la consecuencia de comprender la Filiación en esta vida actual.

Puedo elegir vivir (y pensar) como quien verdaderamente Yo Soy dice que soy o como el Mundo, el Ego, El Diablo, mis pensamientos mas obtusos… dicen que soy.

¿Siempre positivos?

De la misma forma que el cuerpo necesita evacuar los alimentos que no es capaz de procesar, la mente física ha de evacuar las energías y las ideas que no puede procesar. Esto se traduce en momentos de duda, temor, desanimo, falta de fe… es normal y no creo que haya que luchar para estar siempre positivos y todas las personas que conozco, por buenos maestros que sean, han tenido momentos de crisis en la vida.
La meta es llegar a ser perfectos, pero estamos en un proceso.

La ira y el miedo

La relación que existe entre la ira y el ataque es obvia, pero la relación que existe entre la ira y el miedo no es siempre tan evidente. 2La ira siempre entraña la proyección de la separación, lo cual tenemos que aceptar, en última instancia, como nuestra propia responsabilidad, en vez de culpar a otros por ello. 3No te puedes enfadar a no ser que creas que has sido atacado, que está justificado contraatacar y que no eres responsable de ello en absoluto. 4Dadas estas tres premisas completamente irracionales, se tiene que llegar a la conclusión, igualmente irracional, de que un hermano merece ataque en vez de amor. 5¿Qué se puede esperar de premisas dementes; sino conclusiones dementes? 6La manera de desvanecer una conclusión demente es analizando la cordura de las premisas sobre las que descansa. 7Tú no puedes ser atacado, el ataque no tiene justificación y tú eres responsable de lo que crees.

(Un Curso De Milagros)

Yo soy el verdadero responsable

Desde el punto de vista del Nuevo Pensamiento Espiritual, todo aquello que nos rodea no es más que una proyección de mi propia mente. La salud, la enfermedad, el éxito o el fracaso, no son más que resultados de esquemas mentales que crean, que fabrican lo que piensan. El verdadero responsable de lo que me sucede soy yo mismo aunque generalmente no soy consciente de ello, ya que es mi mente subconsciente la que trabaja por su cuenta.

Por supuesto que los demás también tienen su parte de responsabilidad, pero yo atraigo hacia mí aquello que creo y me influye aquello por lo que me dejo seducir.

Cuando una situación difícil viene a mi vida debo verla como una ocasión de sanarme. Estoy viendo una proyección de cómo soy.

Si soy capaz de comprender esto, es el momento idóneo de aplicar la más poderosa de las energías que contrarrestan cualquier mala situación: el perdón.

Cuando decido voluntariamente perdonar a la persona o situación que no me gusta o me está lastimando, realmente lo que estoy haciendo es romper una cadena mental mía que estaba proyectando esa situación.

Como he dicho muchas veces, perdonar es no guardar rencor, es soltar, liberar, incluso alejar si es preciso.

Perdona a tu enemigo, perdona a quien te hace daño y sigue creciendo por tu propio camino.

“Ahora es el momento de aprender, estudiar y recopilar información. Disfruta del hecho de ser estudiante, porque en el futuro convertirás tus conocimientos en acciones”

Una gota del Océano

Una gota de agua del océano puede pensar que no es nada o pensar que es el océano. Si se mira a sí misma creerá que no es nada, pero si mira la fuerza que tiene en la unidad con el resto de gotas verá que puede hacer flotar miles de toneladas de hierro, destrozar una ciudad… etc. En la Unidad, radica su fuerza.


 ¿Puede una gota decir que es el océano?  Tiene todas sus propiedades y a su vez, el océano no es más que el conjunto de sus millones de gotas. Uno es cada uno. Cuando nadas en el mar ¿quien te toca? ¿el mar o cada una de las gotas? Es un concepto abstracto al igual que nuestra pertenencia a Dios.

¿Puedo decir que soy Dios? De igual manera que una gota no tiene que hacer nada para ser océano, nosotros no tenemos que hacer nada para ser Dios. Ya es un hecho y tenemos todas sus propiedades. Solamente que al individualizarnos, el ser humano ha perdido la consciencia (y la convicción de Ser y el poder que ello implica) de quien es verdaderamente.

Al regresar a la consciencia de la Unidad, recuperamos la esencia de la Divinidad. No que la hubiéramos perdido, sino que pensábamos que la habíamos perdido.

Jesús de Nazaret

Jesús de Nazaret fue Cristo encarnado en la forma final (máxima) en la que el hombre puede llegar a ser. Uno de sus propósitos, fue mostrar cómo es la vida del hombre cuando está totalmente unido con Dios: el amor incondicional,  el perdón a los enemigos, el poder sobre la creación… y que no hay nada que los otros hombres puedan hacer contra el hijo de Dios pues al tercer día resucita.

 

Despertad!

Salimos del sueño cuando despertamos. Cuando el sueño es muy profundo, sueños más ligeros van reemplazando al sueño pesado y difícil, por lo que el despertar puede ser lento y de larga duración.

En la vida “real” esto se traduce en multitud de vidas y encarnaciones.

Perdonar las circunstancias y a las personas que nos hacen o han hecho daño, es la vía de salida. Cada situación que he de perdonar, solo es una proyección de una parte de mí mente que ha de ser sanada.

Cuando perdono, estoy decidiendo elegir la manera de pensar del Espíritu Santo. Cuando elijo pensar como el Espíritu Santo me hago más uno con Cristo y cada vez soy más consciente de mi unidad con Dios. Elegir perdonar es “aceptar a Cristo en tu vida”, es reconocer el Cristo que hay en ti, es decir “El Padre y yo uno  somos”.

Realidad o ficción

Esta vida se puede comparar más con un sueño, que con lo que erróneamente llamamos realidad. Hay una realidad donde habita el alma, los ángeles, Dios… Nosotros estamos ahí, siendo UNO con Dios y entre todos nosotros y existimos desde la eternidad hasta la eternidad. Esto que vemos no es más que la proyección onírica de una mente equivocada, alejada de Dios. El alma, el espíritu es la realidad. La materia es la ficción.

Una cortina de humo

Este universo es como una cortina de humo, como la proyección de una película,  más parecido a un sueño que a una realidad. Un enjambre de energías que dan aspecto de materia. Como dijo el sabio Salomón en su vejez, “todo es vanidad debajo del sol”. La palabra vanidad significa: engreimiento, fútil esfuerzo, ilusión, ficción, fantasía, apariencia de algo que realmente no es.

Que no te engañe con sus maravillas, este universo desaparecerá.

Conscientes

El Espíritu Santo, siempre está tratando que seamos conscientes que en realidad, nunca hemos dejado de ser parte de Dios. Si es que en el Cielo se puede hablar de partes, pues solo hay unidad.

El Propósito último de esta “existencia” nuestra, no es la vida en sí, ni las metas que uno se propone, ni las relaciones familiares… sino el regreso al Padre después de haber experimentado la dualidad. El camino de regreso se inicia al ser consciente de que necesito regresar al Padre.