Somos lo que creemos

Nosotros creemos que hay una sustancia en el Universo que impregna, rellena todos los intersticios del erróneamente llamado vacío que interactúa automáticamente con el pensamiento.

Un pensamiento sostenido en la intensidad de las emociones y en la constancia del tiempo llega a producir, fabricar, crear, aquello que el hombre piensa.

Directamente estamos dotados de ese don. Somos creadores.

El problema es que los pensamientos más tenaces y persistentes están alojados en el subconsciente y no nos damos cuenta de qué cosas, situaciones o personas estamos atrayendo hacia nosotros.

La mayoría de las personas de este mundo no creen que son ellos mismos los que están creando este mundo con sus pensamientos.

Creen, porque así nos han enseñado, que es la providencia, es Dios, es la suerte o la mala suerte, es decir, los demás, los que hacen que este mundo sea así como es ahora.

 Pero, según las conclusiones a las que están llegado cada vez más y más studiantes, es que todo esto que ven nuestros ojos, es nuestra creación.

 Entonces, un entrenamiento de la mente y de las enseñanzas sobre la fe activa,  la capacidad de crear y creer, de soñar sin temor, pueden ir desplazando la actividad del subconsciente al consciente.

 Esto no tiene que ver con la Fe en Dios. Se puede ser muy creyente pero no haber comprendido las condiciones que te convierten en un creador.

El amor desplaza al miedo

La preocupación es prima hermana del miedo, el cual es una de las energías más poderosas que somos capaces de proyectar. Cuando tenemos miedo, tenemos fe inversa, la cual visualiza lo que “será” con tal claridad que esa visión es proyectada al Universo y en muchos casos materializada.

El amor desplaza al miedo. Ama y déjate amar. Nadie puede hacerte daño. Todo son experiencias que contribuyen al desarrollo. De todo hay una buena lección que aprender y siempre se puede dar gracias por lo que sí se ha tenido.

No somos ovejas

Nos enseñaron  a tener miedo de otras formas de entender la vida, pero el miedo no proviene de de Dios.

Solo los que temen perder el control enseñan el miedo.

Nos dijeron que somos como ovejas desvalidas, que hay lobos afuera y que “no debes alejarte del rebaño, es peligroso”. Es cierto que hay lobos.

Pero NO SOMOS OVEJAS, somos leones. Un león manso tal vez, pero poderoso y, por cierto,  los lobos huyen de los leones.

Solo quien piensa de si como menor, teme a un enemigo que le parece mayor.

Como dijo Wayne Dyer: “Tu nivel más alto de ignorancia  es cuando rechazas algo de lo cual no sabes nada.”

Saber es mejor que vivir ignorante

El camino que escojo para interpretar y comprender la vida es, a su vez, la fuerza que crea y atrae hacia mí todo aquello que me rodea. Así, mis ideas se refuerzan con evidencias que veo en el día a día. Pienso que vienen “de afuera” y nadie me ha enseñado que soy yo mismo quien las está creando.

Por esto, la mayoría de las personas que creen en algo o alguien, les resulta muy difícil (sinceramente difícil) pensar o aceptar que pudieran estar equivocados en parte o en todo lo que creen, pues la evidencia refuerza el pensamiento.

(pero no saben que el pensamiento crea la evidencia)

 Uno encuentra un buen camino, en su opinión el mejor, – no puede haber nada mejor que esto que me trae tanta paz, que me llena tanto , que me da tan buenos resultados… y además es tan evidente para mí – se dice a sí mismo.

Tan feliz está que quiere compartirlo con todo el mundo y para su sorpresa, los demás le mirar  con estupor no comprendiendo qué está diciendo.

Lo gracioso del caso es que cuando alguien le habla a esta persona de otras formas de creer o entender la vida, él las rechaza, en muchos casos sin saber de qué le están hablando, simplemente porque “no puede haber nada mejor que lo que yo estoy experimentando (yo y mis hermanos con los que en milagrosas circunstancias me he juntado) y por supuesto, él espera que los demás no tengan la misma actitud, sino que estén abiertos a cambiar de forma de pensar para recibir las buenas noticias que él trae.

Por tanto, mantengamos una actitud de escuchar a los demás para que nos puedan revelar cosas que nosotros no somos capaces de ver.

 

Perseguir los sueños

Soñar despierto es la mejor manera de conseguir lo que uno quiere.

Soñar con lo que quieres, ponerle fecha de caducidad y trabajar para conseguirlo.

Todo depende de lo que tú creas.

Coge los recursos necesarios, ten paciencia con tu preparación, confianza en tu objetivo, prepara bien tu estrategia, sé perseverante y positivo, lánzate a la aventura… y antes de lo que te imaginas tu sueño se habrá hecho realidad.

Desplazar la preocupación

Desde el punto de vista del Nuevo Pensamiento, no debemos preocuparnos por los que, como máximo, solo pueden matar el cuerpo, sino concentrarnos (orar, meditar, rezar,… lo que cada uno sepa hacer) en una sociedad mejor, plural, honesta, tal como deseamos que sea.

El enfoque, el trabajo, en lo que ‘deseo que sea’, debe desplazar a la preocupación de lo que ‘no quiero que sea’.

Nada que puedas hacer

Una vida dedicada a luchar contra la tentación es una vida desperdiciada porque la iluminación, la consciencia de la unidad, la santidad que siempre se ha dicho, no se consigue por la lucha sino por la relajación, por la paz. Cuando uno está en un estado de relajación, de no preocupación, es que el Espíritu Santo puede trabajar en nuestra mente y acercarnos más y más a la Filiación, a la unidad entre todos y con Dios.

Me gustó mucho una enseñanza que compartió Mick Mars (guitarrista de Mödley Trüe) el 5 de Diciembre de 2012 en el muro de Facebook del Nuevo Pensamiento Espiritual, acerca de los dos paradigmas principales. El antiguo paradigma basado en el miedo, en el cual implícita o explícitamente se enseña que hay una condenación para quien no siga cierto camino.
Y el nuevo paradigma, basado en la libertad. En la convicción de que uno es Dios y es el creador de su propio destino.