Cómo librarse del rencor

El temor, la crítica, la condenación, el rencor… destruyen. Además impiden que se realicen nuestros sueños.

Si nuestras oraciones no están siendo contestadas, es muy probable que aún estemos guardando rencor hacia alguien o hacia algo como una institución, una religión, un recuerdo, algo. Si vemos que no se acaba de quitar el temor, la tristeza, el desánimo, casi con certeza, que es porque hay algo que no hemos perdonado totalmente.

Para poder perdonar verdaderamente algo «imposible» de perdonar se necesita ser consciente de la naturaleza divina de uno mismo o pedir ayuda a la divinidad para suplir la falta de fe o conocimiento de mi Yo Superior.

Si es así, podemos hacer este tratamiento: “Espíritu Santo, reconozco tu presencia y te pido ayuda. Quiero perdonar a todo el que necesite mi perdón y a mí mismo. Sé que en el plano espiritual no hay nada que perdonar y que el rencor solo está en mi mente, pero perdono porque así  es como llego a ser uno con Dios. Gracias Padre-Madre que siempre oyes mis oraciones.”

Ya vimos anteriormente que perdonar no significa permanecer en el lugar ni con las personas que nos hacen daño; significa no guardar rencor.

enfrentar los errores y continuar

¿Qué sucede cuando alguien nos acusa de algo y realmente lo hicimos pero  lo negamos por temor? la situación se vuelve cada vez más difícil. Salen más acusadores y nos encontramos envueltos en una discusión complicada que no le vemos el fin. En cambio, si aceptamos la acusación y decimos: “Es verdad, sí lo hice”. Veremos que la acusación se desvanece, junto con la ira del que venía atacando. Muy probablemente sienta vergüenza de su propia violencia y su acusación se tornará en aprecio. Ha habido casos en que ha llegado a ser un amigo del alma. (Metafísica 4 en 1 de Conny Mendez)

Evitemos negar algo por orgullo, por no quedar mal, o por temor. Pero no te castigues si no lo consigues esta vez… o la próxima… o la próxima…

Cómo vencer la culpabilidad

Cuando te veas que empiezas a sentir culpabilidad no le dejes que siga. Puedes decir algo así:

“Reconozco mi error, pero no me siento culpable porque se que estoy encerrado en un cuerpo imperfecto que nunca jamás alcanzará la perfección y que continuamente estará equivocándose y cometiendo errores hasta que se muera. Mi yo verdadero, el eterno, el yo Cristo, es uno perfecto con Dios. Estoy encerrado en esta capa de consciencia terrenal que me hace pensar que estoy alejado de Él y quiere creer que es un ser independiente y libre, que prefiere alimentar su ego e ignorar cuál es su fin. Pero he comprendido que yo no soy este que ven los demás, aquel/ aquella, que veo en el espejo. Como Jesús el hijo del hombre, yo también soy uno con Cristo, el Hijo de Dios.”

El propósito de esta oración es, en primer lugar liberarnos de la culpabilidad y en segundo lugar, aunque no menos importante, trasladar el Yo Cristo al nivel consciente.

el EGO

En cada uno de nosotros está el yo Ego y el yo Cristo (el yo superior, el espíritu, el alma…)

El yo Ego siempre quiere satisfacerse a sí mismo y tiene una ventaja sobre el yo Cristo: al ego no le importa  tu crecimiento o que hagas daño a otros. Por eso muchas veces nos equivocamos, pecamos o hacemos daño a otros, pues siempre está insistiendo en nuestros pensamientos. El Ego te anima a hacer algo que no quieres y luego hace que te sientas culpable, pues así generas una energía negativa (el sentimiento de culpabilidad)  que es el origen y motor de la propia existencia del Ego.

La culpabilidad realimenta el Ego y es una poderosa energía pensada para mantener la, por otro lado necesaria, dualidad.

El amor, la meditación, la oración… realimentan al Yo Cristo.

No maldigas al Ego porque fue creado con un propósito muy concreto, pero escapemos de sus hechizos y volvamos a casa.

La desaparición del universo

Una vez hubo una conversación acerca de los problemas económicos por los que estaba pasando una ONG religiosa. El ambiente era depresivo pues la “realidad” era muy cruda. Hubo un joven que habló acerca de no  mirar alrededor, sino mirar a Dios,  que El proveería  lo que fuera necesario  y que no debían plantearse el cerrar y cosas similares. A lo que una de las responsables dijo “anda niño, baja un poco, baja de las nubes”.

Dios comprende nuestros desánimos y temores, El es un padre amoroso. Es la energía infinita, es el Todo Cósmico y el hombre sencillo. Sabe lo difícil que nos resulta a veces esta vida y por eso Él insiste de muchas maneras que salgamos de este mundo. Pero no se refiere solamente a salir del mundo en el sentido de dejar las costumbres materialistas, quiere que dejemos el mundo literalmente.

Obviamente estamos aquí, en la tierra y no podemos abstraernos de nuestras responsabilidades, nos hemos encarnado para disfrutar de esta forma de existencia y para aprender de ella. Pero necesitamos llegar a la consciencia de que se producirá la desaparición del Universo y que nada de todo lo material que aquí consiga es el verdadero propósito de mi existencia.

Cómo vencer el miedo

Niego el temor. Dios no creó el temor, luego no tiene otra existencia mas que la que yo le quiera dar, así que no la acepto. No deseo más esta apariencia creada por mí. Suelto y dejo ir toda sombra de temor en mí. Juan Apóstol dijo: “el amor desarraiga todo temor”. Dios es amor, yo soy su hijo, soy hecho en, por y de amor. Esta es la Verdad. Gracias Padre.

“No os afanéis por lo que habéis de vestir o comer. Buscad primero el Reino de Dios y su justicia y todo lo demás vendrá por añadidura.”

Abrir la mente

Los religiosos de la época de Jesús, le preguntaron “¿Bajo qué autoridad haces estas cosas?”

Para ellos era imprescindible que cualquiera que comenzara un ministerio estuviera sometido a la jerarquía religiosa. Juzgan si un movimiento o una persona “es de Dios”, primero si está bajo autoridad, en lugar de juzgar por sus frutos.

Estaban viendo milagros increíbles que convencían a la gente sencilla. Pero para la jerarquía y “los entendidos” en las escrituras, el no estar bajo autoridad humana, las enseñanzas de interpretación no literal, su forma de hablar… eran completamente contrarios a su sistema. Y lo rechazaron.

En esta nueva era, se están moviendo nuevas revelaciones, algunas contrarias a lo que hemos creído siempre, otras difíciles de encajar, pero una vez más, como siempre, debemos juzgar por los frutos y no por la comparación con mis ideas. Es necesario abrir nuestra mente.

De todos se aprende

De mis hermanos de la Nueva Era he aprendido muchas cosas buenas. Este universo está lleno de energía y sería de tontos no aprovecharlas y tratar, en lo máximo posible, de conocer sus leyes. Es de sabios estar en armonía con la naturaleza, tener un buen karma y no preocuparse por el pecado. Y especialmente esto último es muy necesario, pues el preocuparse tanto del pecado, ha producido y produce solamente una inconsciencia de culpabilidad la cual es la fuerza que transforma esta creación y la ha convertido en lo que vemos hoy día.

Estoy muy agradecido por la Nueva Era pues está animando a la gente hacia lo espiritual y a alejarse de la religión.

Vivir el presente

Una vez un hombre cayó por un precipicio y a los pocos metros se pudo agarrar a la rama de un pequeño árbol que crecía en un lateral. Miró hacia arriba… imposible subir. Miró hacia abajo… miles de metros de caída. De pronto se dio cuenta que el árbol era un cerezo y tenía hermosas cerezas. Cogió una, se la comió y dijo: mmm que cereza tan dulce!

Somos responsables de nuestras experiencias

.- Somos responsables en un ciento por ciento de todas nuestras experiencias.

.- Todo lo que pensamos va creando nuestro futuro.

.- El momento del poder es siempre el presente.

.- Todos sufrimos de odio hacia nosotros mismos y de culpa.

.- En nuestros peores momentos, pensamos: «Yo no sirvo…».

.- No es más que una idea, y una idea se puede cambiar.

.- El resentimiento, la crítica y la culpa son las reacciones más dañinas.

.- Liberar el resentimiento llega incluso a disolver al cáncer.

.- Cuando nos amamos realmente a nosotros mismos, todo nos funciona en la vida.

.- Debemos dejar en paz el pasado y perdonar a todos.

.- Debemos estar dispuestos a empezar a amarnos.

.- Aprobarse y aceptarse a sí mismo en el ahora es la clave para hacer cambios -positivos.

.- Somos nosotros los creadores de todo lo que llamamos «enfermedad» en nuestro cuerpo.

(Louis L. Hay)