Por qué dar gracias por todo

Cuando se lanza un deseo más allá de un pensamiento fugaz, sino un deseo que va acompañado de sentimientos y emoción, el Universo devuelve una energía – materia para que ese pensamiento se materialice. Cuando esa energía – materia llega a nuestra frecuencia, se “dualiza” y veremos en nuestro entorno ambos polos de nuestro deseo.

Por múltiples razones, enseguida vemos todos los tropiezos que nos llegan, lo difícil y duro que ha sido el día, la semana, el mes, el año… y ese enfoque hace que perdamos de vista otras sutiles formas de ir hacia el polo contrario.

Así ahora, con este conocimiento, cuando recibas “males” en lugar de bienes, piensa en dar gracias, porque es una prueba evidente que tu petición ha llegado, ha sido recibida y contestada y solo estás experimentando el polo negativo que por otras razones, tiene el camino más allanado en la realidad humana.

Dar gracias por lo malo que te pasa, porque es una evidencia del bien que te viene.

Dar gracias, porque la gratitud es el medio por el que transmutarás de un polo a otro.

El «karma» o la ley de causa y efecto.

El «karma» es a la vez la acción y la consecuencia de esa acción; es causa y efecto al mismo tiempo, porque toda acción genera una fuerza de energía que vuelve a nosotros de igual manera. No es desconocida la ley del karma; todo el mundo ha oído la expresión «Cosechamos lo que sembramos». Es obvio que si deseamos crear felicidad en nuestra vida, debemos aprender a sembrar las semillas de la felicidad. Así, el karma entraña la acción que resulta de las decisiones conscientes.

En esencia, todos somos escogedores de opciones infinitas. En todo momento de nuestra existencia estamos en el campo de todas las posibilidades, donde tenemos acceso a un número infinito de opciones. Algunas de estas opciones se escogen conscientemente, mientras que otras se eligen inconscientemente. Pero la mejor manera de comprender y utilizar al máximo la ley kármica es que seamos conscientes de las decisiones que tomamos en todo momento.
Sea que nos guste o no nos guste, todo lo que está sucediendo en este momento es producto de las decisiones que tomamos en el pasado. Infortunadamente, muchos de nosotros escogemos inconscientemente, y, por tanto, no nos damos cuenta de que estamos frente a un abanico de opciones; sin embargo, lo estamos

Deepak Chopra, en su libro «Las 7 leyes espirituales del éxito».

Este es un libro que recomiendo en otro post, titulado vivir amando, que puedes ver aquí.

Como todo el material de Deepak (y de cualquier autor de la Nueva Espiritualidad o Nuevo Pensamiento Espiritual), es un libro que debe aplicarse según la experiencia de cada uno y en virtud de la revelación que cada cual tiene en su propio corazón.

 

 

La pertenencia mutua

Juzgamos a las personas por las cosas que hacen o dicen como si no fuésemos nosotros mismos haciendo eso o diciendo aquello. Pensando que los demás no son yo, pero estamos más unidos de lo que parece a simple vista.
El estudiante de metafísica, el cristiano, el creyente en Dios en términos generales, debe saber que cada persona es el reflejo de una única alma y aquello que me dicen o hacen, está tan relacionado conmigo mismo y mis pensamientos, como con los de los demás.
Considera a los demás como tus hermanos muy bellos, pues aunque alguien aun no sepa quién es, y no sea consciente de la familia a la que pertenece, hay una luz en su mente que si lo sabe.
Cuando consideramos a los demás como santos, independientemente de lo que hagan o digan, ocurren muchos “milagros” y las personas reaccionan con nosotros conforme a nuestros pensamientos.

Eliminando limitaciones

Eliminado limitaciones

 

Para alcanzar lo que se desea, debemos desprendernos de lo que no se desea. Para mostrar nuestro potencial debemos descubrir y eliminar nuestras limitaciones.

La vida es un proceso de descubrir y transmutar.

Al quitar lo sucio, aparece lo limpio, al quitar la máscara, vemos el Ser, al quitar las barreras ocurre la libertar. Todo ya estaba ahí, solo es cuestión de destaparlo, fortalecerlo y hacerlo crecer. Pero no ocurre solo, es un trabajo que se elige hacer.

La ley de las cuerdas

Vivimos en un mundo lleno de dualidades y el pensamiento y las emociones no se escapan.

Se puede pensar en positivo o en negativo. Se puede sentir para crear o para destruir.

El pensamiento positivo tiene una vibración muy alta que emite una luz muy brillante mientras que el pensamiento negativo es de frecuencias bajas y oscuridad.

La ley de las cuerdas establece que una cuerda en vibración hará que otra cuerda ajustada en la misma frecuencia también vibre sin que medie más energía que la trasmisión de la vibración.
Las emociones intensas son como cuerdas vibrante, emiten algo así como una vibración que es captada por otras personas.

Cuando una persona se encoleriza emite vibraciones que son atraídas por otra persona receptiva a este estado y ambos “vibran” en consonancia contagiándose los estados de ánimo. Esto puede llegar a situaciones límite cuando muchas personas se van influenciando unas a otras. ¿Verdad que lo has vivido alguna vez?

Lo mismo sucede cuando somos personas positivas, pues las personas que están receptivas que sueñan con vivir felices y recibiendo aquello que desean, se ven contagiadas por tu luz.

Sostener una mente positiva en medio de circunstancias negativas es un trabajo que requiere de entrenamiento y no es el camino natural. Es decir, que requiere de la voluntad, de la decisión de hacerlo.

Un abrazo,

Cómo librarse del rencor

El temor, la crítica, la condenación, el rencor… destruyen. Además impiden que se realicen nuestros sueños.

Si nuestras oraciones no están siendo contestadas, es muy probable que aún estemos guardando rencor hacia alguien o hacia algo como una institución, una religión, un recuerdo, algo. Si vemos que no se acaba de quitar el temor, la tristeza, el desánimo, casi con certeza, que es porque hay algo que no hemos perdonado totalmente.

Para poder perdonar verdaderamente algo «imposible» de perdonar se necesita ser consciente de la naturaleza divina de uno mismo o pedir ayuda a la divinidad para suplir la falta de fe o conocimiento de mi Yo Superior.

Si es así, podemos hacer este tratamiento: “Espíritu Santo, reconozco tu presencia y te pido ayuda. Quiero perdonar a todo el que necesite mi perdón y a mí mismo. Sé que en el plano espiritual no hay nada que perdonar y que el rencor solo está en mi mente, pero perdono porque así  es como llego a ser uno con Dios. Gracias Padre-Madre que siempre oyes mis oraciones.”

Ya vimos anteriormente que perdonar no significa permanecer en el lugar ni con las personas que nos hacen daño; significa no guardar rencor.

enfrentar los errores y continuar

¿Qué sucede cuando alguien nos acusa de algo y realmente lo hicimos pero  lo negamos por temor? la situación se vuelve cada vez más difícil. Salen más acusadores y nos encontramos envueltos en una discusión complicada que no le vemos el fin. En cambio, si aceptamos la acusación y decimos: “Es verdad, sí lo hice”. Veremos que la acusación se desvanece, junto con la ira del que venía atacando. Muy probablemente sienta vergüenza de su propia violencia y su acusación se tornará en aprecio. Ha habido casos en que ha llegado a ser un amigo del alma. (Metafísica 4 en 1 de Conny Mendez)

Evitemos negar algo por orgullo, por no quedar mal, o por temor. Pero no te castigues si no lo consigues esta vez… o la próxima… o la próxima…

Cómo vencer la culpabilidad

Cuando te veas que empiezas a sentir culpabilidad no le dejes que siga. Puedes decir algo así:

“Reconozco mi error, pero no me siento culpable porque se que estoy encerrado en un cuerpo imperfecto que nunca jamás alcanzará la perfección y que continuamente estará equivocándose y cometiendo errores hasta que se muera. Mi yo verdadero, el eterno, el yo Cristo, es uno perfecto con Dios. Estoy encerrado en esta capa de consciencia terrenal que me hace pensar que estoy alejado de Él y quiere creer que es un ser independiente y libre, que prefiere alimentar su ego e ignorar cuál es su fin. Pero he comprendido que yo no soy este que ven los demás, aquel/ aquella, que veo en el espejo. Como Jesús el hijo del hombre, yo también soy uno con Cristo, el Hijo de Dios.”

El propósito de esta oración es, en primer lugar liberarnos de la culpabilidad y en segundo lugar, aunque no menos importante, trasladar el Yo Cristo al nivel consciente.

el EGO

En cada uno de nosotros está el yo Ego y el yo Cristo (el yo superior, el espíritu, el alma…)

El yo Ego siempre quiere satisfacerse a sí mismo y tiene una ventaja sobre el yo Cristo: al ego no le importa  tu crecimiento o que hagas daño a otros. Por eso muchas veces nos equivocamos, pecamos o hacemos daño a otros, pues siempre está insistiendo en nuestros pensamientos. El Ego te anima a hacer algo que no quieres y luego hace que te sientas culpable, pues así generas una energía negativa (el sentimiento de culpabilidad)  que es el origen y motor de la propia existencia del Ego.

La culpabilidad realimenta el Ego y es una poderosa energía pensada para mantener la, por otro lado necesaria, dualidad.

El amor, la meditación, la oración… realimentan al Yo Cristo.

No maldigas al Ego porque fue creado con un propósito muy concreto, pero escapemos de sus hechizos y volvamos a casa.

La desaparición del universo

Una vez hubo una conversación acerca de los problemas económicos por los que estaba pasando una ONG religiosa. El ambiente era depresivo pues la “realidad” era muy cruda. Hubo un joven que habló acerca de no  mirar alrededor, sino mirar a Dios,  que El proveería  lo que fuera necesario  y que no debían plantearse el cerrar y cosas similares. A lo que una de las responsables dijo “anda niño, baja un poco, baja de las nubes”.

Dios comprende nuestros desánimos y temores, El es un padre amoroso. Es la energía infinita, es el Todo Cósmico y el hombre sencillo. Sabe lo difícil que nos resulta a veces esta vida y por eso Él insiste de muchas maneras que salgamos de este mundo. Pero no se refiere solamente a salir del mundo en el sentido de dejar las costumbres materialistas, quiere que dejemos el mundo literalmente.

Obviamente estamos aquí, en la tierra y no podemos abstraernos de nuestras responsabilidades, nos hemos encarnado para disfrutar de esta forma de existencia y para aprender de ella. Pero necesitamos llegar a la consciencia de que se producirá la desaparición del Universo y que nada de todo lo material que aquí consiga es el verdadero propósito de mi existencia.