Siete principios de metafísica (4)

Siete principios básicos de metafísica.

4.- El principio de la polaridad.

«Todo es dual, todo tiene dos polos; todo, su par de opuestos: los semejantes y los antagónicos son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado; los extremos se tocan; todas las verdades son medias verdades, todas las paradojas pueden reconciliarse.»

Este principio debe ser interpretado desde el punto de vista de lo que se puede observar en este universo, es decir,  de lo que los seres humanos somos capaces de ver.

Este principio explica que en cada cosa hay dos polos, dos aspectos, y que los

«opuestos» no son, en realidad, sino los dos extremos de la misma cosa, consistiendo la diferencia, simplemente, en diversos grados entre ambos. El calor y el frío, aunque opuestos, son realmente la misma cosa, consistiendo la diferencia, simplemente, en diversos grados de aquella.

El mismo principio opera de idéntica manera en el plano mental. Tomemos, por ejemplo, el amor y el odio, dos estados mentales completamente distintos aparentemente, y notaremos que hay muchos grados entre ambos; tantos,

que las palabras que nosotros usamos para designarlos, «agradable» y «desagradable», se esfuman una en la otra, hasta tal punto que a veces somos incapaces de afirmar si una cosa nos causa placer o disgusto. La comprensión de este principio nos ayuda a cambiar nuestra propia polaridad, así como influir en la de los demás, si uno comprende que somos más un estado mental, espiritual, que físico y que las “realidades” pueden transmutar rápidamente de un estado a otro cuando reciben la influencia correspondiente.