Alegría, Amor, Aceptación, Bendición y Agradecimiento


Hay cinco características de Dios que pueden verse reflejadas en los que desean vivir con El y muy especialmente en los que enseñan acerca de El (Claro que no necesariamente en todo momento, pero sí en términos generales), que son:

Alegría, Amor, Aceptación, Bendición y Agradecimiento.

Alegría: Por lo general están contentos, pues han aprendido que la felicidad no consiste en la cantidad de bienes o deseos cumplidos, sino en la convicción de ser uno con Dios y en la comprensión de los principios universales. Trae mucha paz y felicidad comprender cómo funcionan las cosas y por qué el mundo es así. La diversión, la risa, la fiesta, la música, el baile, el humor, las carcajadas… aparte de ser sumamente beneficiosos para la salud, son tan necesarias para el desarrollo holístico como lo es la meditación o la oración. Vete a saber por qué alguien piensa que todo eso es malo.

Amor: Muestran compasión, ternura, afecto… Perdonan a las personas que les ofenden y no se preocupan de comentarios y ultrajes porque saben dónde se ha originado. El amor es el todo, no sé si hay otro atributo que defina a Dios más completamente. La ciencia, el conocimiento, la metafísica.. todo pasará pero el Amor permanecerá. El que ama no hace daño. Toda la ley se resume en amar.

Aceptación: Se aceptan a sí mismos tal y como son (y se lo repiten mil veces al día:-) y a los demás tal y como son, con sus virtudes, sus defectos, su forma de pensar… y no te sientes juzgado a su lado. Aceptan las circunstancias de la vida como parte del plan de Dios, comprenden la necesidad del alma de experimentar y el derecho divino del libre albedrío. No hay autoridad mayor que la conciencia de uno.

Bendición: Siempre están hablando bien de los demás, ben–decir significa decir bien. De sus amigos, de sus enemigos, del gobierno, de los líderes, del mundo… Conocen el principio básico de las declaraciones positivas y simplemente lo aplican. Eso no quiere decir que no sientan indignación por las injusticias, sino que saben quiénes somos los verdaderos responsables de haber atraído esas situaciones y cómo hacer para que no sigan reproduciéndose.

Agradecimiento: Es el acto final que se produce cuando alguien recibe algo que desea y por tanto muestra su agradecimiento. El maestro sabe que no necesita pedir, sino agradecer. Los niños piden, los padres dan. Agradecen incluso lo que aun no ven, pues saben que se está creando y pronto será materializado. Agradecen incluso aquellas situaciones que parecen injustas, violentas o desesperantes para la mayoría de personas porque saben la necesidad del alma de aprender por la experiencia. Una situación dolorosa, puede no ser tan dolorosa o incluso aceptable si se puede comprender su origen y propósito.

Alegría, Amor, Aceptación, Bendición y Agradecimiento.

Desde el momento en que uno decide “A partir de ahora voy a caminar con Dios” hasta el momento en que realmente lleguemos a ser Uno con El, pues hay un largo trecho. Muchas ideas, actitudes, formas… tienen que cambiar. Pero lo bueno es darse cuente de ello y colaborar con el Espíritu Santo en la regeneración de nuestra mente.

Me amo a mí mismo tal y como soy.

¡Feliz Domingo!

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