Cada hombre es una enseñanza, una doctrina



El espíritu, que es de Dios, y la carne, que es del universo, están siempre en constante pelea. En medio está el Yo interior, a veces más inclinado hacia un lado y a veces hacia otro. Esta lucha a llevado a muchos amigos míos a abandonar el camino espiritual, por pensar que es imposible ser espiritual y solo han aumentado su sentimiento de culpabilidad que es justamente lo que el ego quiere. Y no les culpo, pues han estado año tras año escuchando decir que son culpables.
En el Nuevo Pensamiento Bíblico, enseñamos que la vida es como un sueño. Cuando mueres, despiertas del sueño y te ves en la verdadera realidad y dices, ¡uf! que alivio, solo era un sueño. Así,  esta realidad es tan abstracta como lo son los sueños y va siendo moldeada, construida, por la interacción de todos los pensamientos, (que en realidad es una sola mente). Así pues, cuando caigo en una tentación, hago un mal, o me hacen un mal, pienso que todo es un sueño y que hay una forma para liberarse de la culpa: el perdón. En cuanto a los demás, perdono porque solo es un sueño y en realidad no me están haciendo daño. En cuanto a mi mismo, me perdono, porque solo es un sueño. El perdón es la vía de salida, es el camino para despertar y ser conscientes de que existe una realidad que no es esta. Por eso la vida nos ofrece tantas e innumerables ocasiones para perdonar.
Un cuento:

Era un discípulo honesto y de buen corazón, pero todavía su mente era un juego de luces y sombras y no había recobrado la comprensión amplia y conciliadora de una mente sin trabas. Como su motivación era sincera, estudiaba sin cesar y comparaba credos, filosofías y doctrinas. Realmente llegó a estar muy desconcertado al comprobar la proliferación de tantas enseñanzas y vías espirituales. Así, cuando tuvo ocasión de entrevistarse con su instructor espiritual, dijo:

Estoy confundido. ¿Acaso no existen demasiadas religiones, demasiadas sendas místicas, demasiadas doctrinas si la verdad es una?

Y el maestro repuso con firmeza:

¡Qué dices! Cada hombre es una enseñanza, una doctrina.

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