Cada pensamiento es un ladrillo


Cada pensamiento es un ladrillo con el que construimos nuestro destino – para bien o para mal. (La fuerza de nuestra mente por Prentice Mulford (1834–1891))

Cuando hablamos del poder de la mente, mucha gente piensa en Harry Potter, Saruman o personajes de ficción que con sus poderes mentales hacen grandes maravillas y bueno, tú sabes que no es así. Es más bien como ya dijo Prentice Mulford, “los pensamientos son como ladrillitos” que se van apilando despacito, poco a poco.

Cada pensamiento en una cierta y única dirección es un ladrillo más para construir una cierta cosa. Cada pensamiento o deseo distinto a otro anterior, es un ladrillo para otra cosa. Si uno no sabe lo que quiere, o quiere muchas cosas ocurre que el poder del pensamiento se diluye. También ocurre que si después de 10 o 15 años anhelando algo abandona, porque ve que es “imposible” igual es que si hubiera abandonado al principio. Hay deseos que pueden costar toda una vida o incluso más y hay que persistir y persistir hasta conseguirlo o morir en esta vida con ese pensamiento para que lo herede otro o bien lo continúe en su próxima vida.
La ley de la atracción es cierta, yo la he experimentado en varias situaciones a la largo de mis años y todos los maestros espirituales de la historia han hablado de ella de un modo u otro. En estos días se enseña mucho el poder instantáneo y bueno, yo no lo he visto.
Estamos dotados de la capacidad de influir en la mente creadora del Universo porque así hemos sido creados y así se han constituido esas leyes. Nuestros pensamientos interactúan con la sustancia mental que ha creado todas las cosas materiales de tal forma que un pensamiento persistente en el tiempo y el sentimiento llega a ser realidad, eso es una gran verdad. Vivimos en un Universo mental. Todo es mente.

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