El Nuevo Pensamiento es una forma de ver la vida y de vivir la espiritualidad de una forma libre y tolerante sin ataduras religiosas ni doctrinas fundamentalistas. Es una forma de espiritualidad occidental con incorporaciones de la espiritualidad oriental y la ciencia moderna.
Es una intención de crear nuestro presente, disfrutar de la vida atendiendo las distintas áreas que forman nuestro ser, a saber: Física, Mental, Emocional y Espiritual.

No os afaneis

 

De nada vale afanarse y padecer en lograr ciertas metas materiales, o sociales si no hemos encontrad primero el propósito de nuestra existencia. Porque si estamos aquí para engordar, padecer, o disfrutar unos años y luego desaparecer, pues comamos y bebamos que mañana moriremos. Pero si estamos aquí con un propósito espiritual, didáctico tal vez, la cosa cambia. En el libro de Eclesiastés, Salomón concluye que inútilmente se afana el hombre con tanto trabajo, si al final todo es vanidad. La palabra vanidad significa la apariencia de algo que realmente no es. Así, este universo que podemos ver, medir, relacionar… es apariencia de de algo que realmente no es y si finalmente desaparecerá y será sustituido, debería plantearme mis metas y objetivos, primero para alcanzar el propósito principal y luego para pasarlo bien y disfrutar de este tiempo concedido.

 

El Padre Nuestro (7)

El Padre Nuestro.

Séptima afirmación: “Porque tuyo es el reino el  poder y la gloria, por los siglos de los siglos, amén”. Lo llaman “La Doxología”, por la suprema alabanza que expresa, sin embargo, no está incluida en todas las traducciones bíblicas. Fue incluida por algunos copistas de principios de la era cristiana porque les pareció bien. En algunas Biblias está y en otras no, depende de en que rama del cristianismo estés, formará parte de tu Padre Nuestro o no. Esta afirmación es una sencilla exposición de lo que venimos comentando desde un principio: que no es la letra de la Biblia lo que nos debe impulsar en nuestro camino sino el espíritu de la Biblia, pues como éste, otros textos fueron incluidos por los copistas y traductores. Algunos con buena intención y otros con no tan buena. Además, en la letra de la Biblia, está la componente subconsciente del escritor que aunque escribía inspirado por el Espíritu Santo, no siempre era un canal perfecto. Como todo predicador, como todo maestro humano. También está la componente consciente. Maestros con buena intención que enseñan tradiciones de los hombres como si fueran Palabra de Dios. Pasa en la vida cotidiana y se puede observar claramente en alguno de los escritores bíblicos.

A muchos nos han enseñado que la Biblia es perfecta y que no debemos dudar de sus escritos sagrados, pero debemos preguntarnos, si queremos crecer, si verdaderamente es así. Si esa es la verdad de Dios. Nos gusta la idea inocente de que la Biblia es un manual de instrucciones para seguir al pie de la letra y así no tener que pensar, no tener que decidir, pero ese no es el propósito de Dios para nuestra vida. La Biblia no es ese libro con hojas y tinta sino el espíritu del libro, igual que la iglesia no es el local, el edificio, sino las personas que creen.

El Padre Nuestro (6)

El Padre Nuestro:

 Sexta afirmación: “No nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal.”

 La verdad de esta afirmación, es que tanto más deseas vivir una vida espiritual, tanto más susceptible, sensible, te haces a las tentaciones. El Ego no quiere que seamos espirituales y nos demos cuenta de cómo prescindir de él. Cuando hacemos algo que pensamos que no estaba bien, aparece la culpabilidad, la cual es la energía que mantiene la dualidad de este universo. No podemos ni llegar a imaginar lo poderosa que es. No importa si es algo que está realmente mal o solo lo es por las tradiciones o la forma de pensar. Si para uno está mal, para él lo está. Es su sentimiento de culpabilidad lo que es realmente destructivo, divisorio. La tradición cristiana dice que por el pecado, el mundo se ha separado de Dios, pero matizando, realmente fue por el conocimiento del pecado y su posterior sentimiento de culpabilidad. El estado de desnudez de Adán y Eva no cambió después de la caída, solo cambio el conocimiento de ello, después se cosieron hojas para taparse y se escondían de Dios, lo que demuestra su sentimiento de culpabilidad. La culpabilidad es el alimento del mal. Por eso dice “líbranos del mal”.

 En metafísica cristiana enseñamos que no hay bien y mal sino que son distintos grados de una misma escala, como el frío y el calor, una dosis de la bondad y el amor necesarios y la persona que hace mal se torna haciendo bien, lo he visto infinidad de veces. También que las razones que inducen a alguien a hacer lo que parece malo son múltiples, variadas y muy poderosas, que pueden venir incluso, producidas por espíritus de generaciones anteriores, así que no debemos juzgar, sino solo amar. Incluso a nosotros mismos;-)

El Padre Nuestro (5)


Padre Nuestro:

Quinta afirmación: “Perdona nuestras deudas como también nosotros perdonamos a nuestros deudores”.

Puede que la lección más importante de mi vida se encuentra expresada en la afirmación de hoy: “…como nosotros perdonamos…” El perdón es la llave maestra. Cuando perdono estoy siendo consciente que no me importa tanto lo que sucede a este lado de la existencia como mi deseo de hacer las cosas al estilo de Dios.

 Algunos dicen que perdonar es olvidar, pero las cosas no se olvidan por arte de magia, uno se acuerda de lo que le ha sucedido, de lo que fue divertido y lo que fue doloroso. Perdonar es decidir no guardar rencor y tener un sentimiento de amor hacia la persona que te ha hecho mal, que es más positivo que olvidar.

Podemos perdonar como Jesús cuando estaba en la cruz que pidió al Padre por los que le estaban crucificando diciendo: “Perdónales porque no saben lo que hacen”. Este tipo de perdón no es humano. No podemos perdonar de esta manera por nuestras propias fuerzas, por más que nos esforcemos no está en nuestra naturaleza humana. Por eso el Padre envió al Espíritu Santo quien nos inspira el deseo y el poder para perdonar.

En el mundo, en este universo dual, se nos enseña que hay buenos y malos. Que los buenos merecen cariño y los malos, castigo. Pero para el Espíritu Santo, solo hay criaturas de Dios confundidas, que algunos han sido un poco más iluminados, quizá bien educados, o con más suerte que otros. Así en Su forma de ver las cosas, cuando alguno de ellos está manifestando un acto de amor o bondad, ciertamente está expresando amor y cuando está manifestando un acto de ira o maldad está expresando de una forma inconsciente, una profunda necesidad de ser amado. Así pues, para el universo, hay buenos y malos, pero para el Espíritu Santo, para Cristo, solo existen los que expresan amor y los que necesitan amor, por lo tanto nosotros, que estamos aprendiendo  a amar, podremos perdonar si nos revestimos de esta forma de pensar del Espíritu Santo. Al que ama, le amamos, es fácil, al que necesita amor, le amamos, es posible también.

El Padre Nuestro (4)

El Padre Nuestro:

Cuarta Afirmación: “Danos hoy el pan nuestro de cada día”

La palabra “pan” es simbólica en doble sentido. Por una parte representa todo lo que es necesario para vivir, tanto a nivel físico como espiritual y por otro lado es un alimento que solo dura un día. Mañana ya no estará bueno. El padre ha dispuesto que todo lo que vayamos necesitando, a medida que sintamos la necesidad, se nos vaya realizando. Ya está todo dispuesto. Es nuestro ya. La afirmación lo dice: el Pan NUESTRO… y DE CADA DÍA. Al mismo tiempo reconocemos que es NUESTRO. No sólo tuyo ni mío, sino de todos. Estamos allí mismo pidiendo que se le dé a todos y cada uno lo que le sea necesario en el momento oportuno. Vivamos el Hoy como el regalo que supone, por eso se llama presente, y no nos afanemos por el mañana pues será otro hoy.

El Padre Nuestro (3)

El Padre Nuestro:

Tercera Afirmación: “Venga tu reino, hágase tu voluntad como en el cielo, así también en la tierra.”

Desde el momento en que hubo la división en el reino de los cielos y una tercera parte de sus habitantes pensaron que podían ser un poco más independientes, Dios trazó un plan para la reunificación del que nosotros formamos parte activa. Muchas veces hemos hablado de que los pensamientos, las afirmaciones, las frases que decimos, tienen poder para interferir el  universo creado. Este es un buen ejemplo dado de primera mano: por nuestra oración, por nuestro pensamiento sostenido el reino vendrá. No es algo que vaya a ocurrir automáticamente, vendrá por el deseo de los hijos de Dios. ¿No te parece grande que Jesús nos pida a nosotros que hagamos venir el reino de Dios?

Ten fe y ello será suficiente

Hay un mensaje que va creciendo de principio a fin: este mundo es pasajero, ilusorio. No es el propósito de nuestra existencia. Apreciamos este universo por que es lo que conocemos, con su individualismo, sus dualidades, sus placeres… pensamos que es divertido estar aquí y “disfrutar de lo bueno de la vida” y realmente podemos, siempre que tengamos por meta primero el completar nuestras lecciones de perdón y hayamos comprendido que todo lo que está debajo del Sol, es vanidad. La palabra vanidad significa altivez, orgullo y apariencia de lo que no es real. Cuando perdono estoy renunciando al enfoque del mundo y escogiendo la forma de pensar de Cristo.  Por esto la vida nos envía una y otra vez situaciones para aprender a perdonar.

¿Cómo podría ser un sacrificio abandonar el dolor? ¿Acaso los adultos lamentan el haber dejado sus juguetes infantiles? ¿Y quién que habiendo vislumbrado el rostro de Cristo se alegra de lo que pasa en este matadero?

Ten fe y ello será suficiente.

La voluntad de Dios es que estés en el Cielo y nada ni nadie te privará de estar en el Cielo, ni nada ni nadie privará al Cielo de tu presencia. Porque tu eres valioso/ valiosa para Dios y te está llamando. Piensa en esto, no hay muchos que lean estas líneas hasta el final y se entretengan en este tipo de lecturas. Tu quieres más. Desde siempre has sentido que quieres más.

Nada ni nadie triunfará sobre el propósito que la voluntad de Dios ha dispuesto para ti.

El Padre Nuestro (2)

El Padre Nuestro:

Segunda afirmación: “Santificado sea tu nombre”

El nombre de Dios es YHWH que se pronuncia Yahvé o Jehová (el hebreo antiguo no tiene vocales). La traducción más aceptada es “Yo Soy”. Son dos vocablos con poder para transformar, crear, destruir… su uso debe ser medido y santificado. “Santificar” significa apartar algo para un único y dedicado uso. Cada vez que pronuncias el nombre de Dios estás invocando el poder más supremo. Esta afirmación nos invita a tomar cuidado de usar el nombre de Dios con reverencia y específico propósito.

Perdonar, sobre todo y no juzgar

El otro día me enviaron una fotografía en la que se ve a un bebé en el cubo de la basura. La imagen producía una profunda sensación de tristeza y desamparo y cuanto más la miraba más ira y odio sentía hacia la persona que había sido capaz de hacer tal cosa. Es duro ver este tipo de imágenes y mi primera reacción fue de condenación. Pero el Espíritu Santo comenzó a susurrarme otra manera de enfocarlo y mi forma de pensar cambió. “…No debes perder de vista cual es el propósito…”

Supongamos:

Cabe la posibilidad que quien lo dejó ahí tuviera un trastorno psicológico grave porque su infancia estuvo siendo violada por su padre y eso estropeo su percepción de las cosas (es un suponer, pues no sabemos que hay detrás de cada vida, de cada acción)

Por eso no debemos juzgar, sino perdonar. Ya se que es difícil perdonar algo así, pero aun la muerte pertenece a Dios.

Este tipo de imágenes nos las da el mundo, el amo del mundo quiero decir, para que caigamos en la tentación de condenar y de odiar. Quienes sabemos lo que motivo a Cristo para dar su vida en la cruz, debemos amar y más allá, perdonar, aun a los malvados. Ese niño estaba predestinado a nacer y morir en ese momento y en esas circunstancias por increíble que nos parezca. Ya sabes que ni una sola hoja cae del árbol sin el consentimiento de Dios. Esa aparente muerte estaba autorizada por Dios y debía de suceder. Recemos por la persona que hizo tal acción aun en contra del instinto más natural, pues estará viviendo un verdadero infierno y Dios quiere salvarle.

El padre Nuestro (1)

El padre Nuestro:

Primera afirmación: “Padre nuestro que estás en los Cielos”

Todo buen padre, trata de que sus hijos no sufran y no les falte nada. Si el padre es rico, les dará todo lo bueno que tiene sin malcriarlos. Estar en los Cielos es una condición de perfecta dicha en todos los sentidos. Si el padre es tan dichoso, tan perfecto, tan opulento, que vive y permanece “en los cielos”, es seguro, que desea lo mismo para sus hijos. Esta es la idea contenida en las palabras “Padre nuestro que estás en los cielos”. Tómala, medítala y ÚSALA en todas las circunstancias de tu vida. Como es la Verdad, ella te hará libre.

 Al pronunciar las dos palabras “PADRE NUESTRO”, estarás admitiendo, confesando, y afirmando que el Padre tuyo es también el de todos. Estarás admitiendo, confesando y afirmando que todos somos hermanos.

El hijo es de la misma naturaleza que el padre. Si el padre es Espíritu divino con todos los dones y poderes; si vive en estado de gracia, por lo cual todo lo que desea, idea, afirma o decreta se manifiesta al instante, el hijo participa de su misma sangre, naturaleza, dones y poderes. No puede ser de otra manera.