La prosperidad bien entendida es abundancia de todas las áreas de nuestra vida. No puede centrarse solamente en lo material, económico.
La verdadera prosperidad es ser capaz de crear mi propia vida, de tener todo lo que necesito en el momento que lo necesito, de amar intensamente y ser amado.

La ley de las cuerdas

Vivimos en un mundo lleno de dualidades y el pensamiento y las emociones no se escapan.

Se puede pensar en positivo o en negativo. Se puede sentir para crear o para destruir.

El pensamiento positivo tiene una vibración muy alta que emite una luz muy brillante mientras que el pensamiento negativo es de frecuencias bajas y oscuridad.

La ley de las cuerdas establece que una cuerda en vibración hará que otra cuerda ajustada en la misma frecuencia también vibre sin que medie más energía que la trasmisión de la vibración.
Las emociones intensas son como cuerdas vibrante, emiten algo así como una vibración que es captada por otras personas.

Cuando una persona se encoleriza emite vibraciones que son atraídas por otra persona receptiva a este estado y ambos “vibran” en consonancia contagiándose los estados de ánimo. Esto puede llegar a situaciones límite cuando muchas personas se van influenciando unas a otras. ¿Verdad que lo has vivido alguna vez?

Lo mismo sucede cuando somos personas positivas, pues las personas que están receptivas que sueñan con vivir felices y recibiendo aquello que desean, se ven contagiadas por tu luz.

Sostener una mente positiva en medio de circunstancias negativas es un trabajo que requiere de entrenamiento y no es el camino natural. Es decir, que requiere de la voluntad, de la decisión de hacerlo.

Un abrazo,

Tus peticiones han sido concedidas

Semaforos en rojoCuando haces el buen trabajo de enfocar en aquello deseado, escribirlo, buscar las formas prácticas de ponerlo en marcha, implicar las emociones en ello… ocurre que se genera una energía que se transmite por el universo y se comunica con la energía-materia de la que han salido todas las cosas materiales.

Esta energía-materia, este plasma, sustancia mental, partícula de Dios o como vagamente podamos llamarlo los humanos,  siempre responde a esa energía que está solicitando materialización de algo. SIEMPRE.

Esta sustancia está en todas partes, está en el incorrectamente llamado vacío, y llena los inter-espacios de la materia. Está dentro de nosotros como fuera de nosotros.

No es Dios aunque no puede separarse de Dios. No tiene principios morales, lo mismo le devuelve su energía al que construye que al que destruye. Solo inter-actúa con otra de las mayores energías puestas en el Universo: la mente emocional.

Afortunadamente para nosotros, la mente emocional debe sostener el pensamiento en el tiempo y la emoción para que tenga un efecto «materializador». La fuerza de la mente humana normal se parece más a la gota que hace un agujero en la roca, al viento que erosiona las montañas, que al martillo percutor.

Cuando un deseo, petición, sueño… llega hasta esta energía, se produce una respuesta automática. SIEMPRE.

Pero atiende bien, porque esto que vas a oír/ leer cambió radicalmente mi manera de entender la vida y es muy posible que te ocurra lo mismo:

 Cuando el Universo responde lo hace desde una dimensión en la que todo es uno, pero cuando llega hasta nuestra frecuencia, hasta nuestra dimensión, llega “dualizado”. Sus polos se separan.

Te llegarán ondas de bienestar y de  malestar.

 Si pides tiempo libre, te llegarán ideas o personas que te podrían ayudar en esa dirección y a la vez tu jefe o tus clientes te harán trabajar 12 horas diarias.

Si pides más dinero, te llegarán ideas o personas que te podrían ayudar en esa dirección y a la vez facturas inesperadas, gastos extra, etc.

Vivimos en un mundo, en una dimensión dual y las cosas aquí se experimentan así. Al alma le gusta.

A nosotros nos fastidia, pero a Dios le gusta. (Dios, Energía infinita, La Fuente, El Yo superior…)

 Ocurre que las personas, los seres humanos hemos desarrollado la capacidad de quedarnos con lo malo y perder de vista lo bueno.

Cuando se lanza un deseo, enseguida vemos todos los tropiezos que nos llegan, lo difícil y duro que ha sido el día, la semana, el mes, el año… y ese enfoque hace que perdamos de vista otras sutiles formas de ir hacia el polo contrario.

Así ahora, con este conocimiento, cuando recibas “males” en lugar de bienes, da gracias, porque es una prueba evidente que tu petición ha llegado, ha sido recibida y contestada y solo estás experimentando el polo negativo que por otras razones, tiene el camino más allanado en la realidad humana.

Da gracias por lo malo que te pasa, porque es una evidencia del bien que te viene.

Da gracias. Gracias. Sí. Está viniendo.

Tarea para hoy: Cuando tengas prisa y todos los semáforos se pongan en rojo, ríe en tu interior porque eso lo has hecho tú. Con tu poderosa mente. Da gracias y RÍE.

Me doy permiso a ser lo mejor que pueda

¿Estás esperando que otra persona te dé dinero, decida que puedes acudir a una escuela, coger un trabajo o hacer un cambio que deseas?

Date permiso de hacer con tu vida lo que tú quieres.

Decide que vas a actuar para avanzar hacia tu meta. No esperes que otros te permitan dejar un trabajo o realizar tus deseos. Si abandonas tus propósitos, sueños y vitalidad para estar con otros, no les estás haciendo ningún favor. De alguna manera, esperarás que ellos hagan lo mismo. El único modo de amar y apoyar a los demás es dando apoyo a su evolución y vitalidad y una de las mejores maneras de hacerlo es apoyando tu propia evolución y vitalidad. Date permiso de hacer lo que realmente amas y deseas hacer.

El verdadero amor sirve a las almas de la gente, no a sus personalidades.

Una hermosa y motivadora historia:

Había un hombre que no quería que su esposa cogiera cierto trabajo, aunque ella sentía que le daría alegría y vitalidad. Él pensaba que ganaba bastante dinero para toda la familia y quería que su mujer se quedara en casa, para cuidar de las necesidades familiares. Ella se sentía dividida entre quedarse en casa y volver al trabajo, porque siempre había querido cuidar de los demás. Empezó a considerar la situación con los ojos de su alma y vio que no servía al alma de su marido; sólo a su personalidad, a su yo inferior y no a su yo superior.
Ella supo que, volviendo al trabajo, evolucionando, siendo feliz y más vital sería más fuerte y que transmitiría su fuerza a su marido, aunque él no lo creyera así de momento. Sabía que, al nivel de su alma, el mayor regalo que le podría hacer era ser mejor, porque eso le dejaría libre para ser también mejor. Se dio cuenta de que, cada vez que retenemos a una persona, nos estamos reteniendo a nosotros mismos y, en su esfuerzo por retenerla, su marido estaba trabando su propio camino. Así que empezó a trabajar.

Él no estaba contento con su decisión, objetó ruidosamente y le dio muchas razones por las que su empeño saldría mal. Le hizo su trabajo difícil, quejándose continuamente y no ayudándola de modo alguno. Ella no dejó de recordar que estaba sirviendo su alma y que, si uno de ellos lograra avanzar hacia un nuevo nivel de fuerza personal y propósitos ulteriores, también ayudaría al otro a lograrlo. Todavía había momentos en los que se sentía egoísta por ir a trabajar pero la alegría que le daba su aprendizaje la hacía sentir tan viva que supo que no podía sacrificar esta vitalidad sin perder su amor por sí misma o por él.
Eventualmente, pudieron emplear parte de sus ingresos para saldar deudas y tomar unas largamente necesitadas y aplazadas vacaciones. Él dejó de quejarse de su trabajo y hasta empezaron a gustarle los cambios en sus vidas. Pudo gastar dinero en una afición a la que deseaba dedicarse y se sentía cada vez más vivo.
Unos años más tarde, decidió dejar su trabajo, que durante largo tiempo no le había gustado, y empezar un negocio propio. Aunque corría un riesgo y se tendría que conformar con ingresos menores al principio, pudo hacerlo porque el salario de ella, combinado con
un préstamo, era suficiente para lanzar su empresa. La voluntad de la mujer de emprender su propio camino, hizo posible que, eventualmente, él también emprendiera el suyo. El compromiso de su esposa con la vida, les hizo sentir más vivos a los dos.
Me comprometo con mi camino.

Elijo la vitalidad y la evolución.

Empezando a recorrer el camino de la vitalidad y la evolución, quizás encuentres resistencias en las personas que te rodean. La decisión de cambiar y crecer suele parecer
amenazadora a los allegados. Temen perder tu amor. En vez de sentirte amenazado por sus resistencias, envíales más amor y compasión.

Extraído del libro «Cómo crear dinero» de Sanaya Roman y Duane Parker.

Aprender a pensar

La vida es un reflejo de lo que verdaderamente creo que puedo tener. Muchas veces deseamos una cosa, pero en el fondo creemos que no la podemos tener o al revés. Parece una incongruencia pero es simple: el mero hecho de desearlo, ya me convence de que ahora, en este momento, no lo tengo y mi presente experimenta mi convicción de no tenerlo. Y EL ÚNICO MOMENTO QUE PODEMOS VIVIR CON PODER ES EL PRESENTE.
Desarrollar de forma voluntaria la convicción de que aquello que deseo ya lo tengo, (aunque sea en un acta imaginaria de derecho otorgado) es un trabajo de formación y entrenamiento.

Declaración de prosperidad

Hoy manifiesto prosperidad, porque pienso en prosperidad.
Apruebo mi presente, sé que voy a tener un futuro aún mejor.
Pienso y Agradezco la vida de prosperidad Y atraigo riquezas en abundancia.
Visualizo mis deseos una y otra vez y los materializo, ellos se hacen reales ahora, los recibo ahora, siento gozo y felicidad, porque todo lo que me propongo se materializa…
Visualizo éxitos y recibo éxitos en abundancia, de todas partes.
Soy el creador de mi universo de prosperidad.
Determino mi deseo y éste se materializa en mi vida.
Me trato con mucho amor, como quiero que me traten los demás…. Como yo les trato a ellos.
Lleno mi interior en plenitud…
Ahora puedo comenzar a manifestar la prosperidad.
Pienso en las personas que amo, pienso y me concentro en las personas que me rodean y ellos están cambiando, cada día hay mayor entendimiento y bienestar.
Hoy me siento sano, estoy fuerte, tengo salud en abundancia, puedo hacer de todo y estoy lleno de fuerza. Hago ejercicio con regularidad y mantengo una dieta sana y equilibrada.
Mi mente también está renovada y tengo ideas nuevas de éxito.

La importancia de dar

Por John Zappa

Mucho ha sido escrito acerca de la ley universal de dar y recibir, pero he descubierto en mis negociaciones con otros que a menudo hay una gran cantidad de malentendidos acerca de cómo aplicar el principio.

La noción general es que mientras más das, más recibes. Como siembras, así es que cosecharás. Todo eso es bueno y noble, pero creo que el malentendido de este secreto maravilloso podría fácilmente ser aclarado con una moraleja simple sobre la ley de dar. La moraleja es que no es lo que haces sino que por qué lo haces. La intención y la motivación lo son todo.

Lo que quiere decir esto es que sólo deberías dar si estás dando por la alegría pura de dar. Si das porque esperas recibir, derrotas el propósito. El universo no se engaña fácilmente.
Dar con el motivo de recibir es de hecho una afirmación de escasez. Decir que tienes que recibir simplemente porque has dado es decirle al mundo “no tengo lo suficiente.” Tu creencia pronto resultará ser correcta. La vibración de energía de escasez sólo atraerá más escasez.

Otra vez, como siembras, así es que cosecharás.

Muchas personas que conozco dan a regañadientes o se sienten despojadas una vez que han hecho un regalo de tiempo o dinero. Si das desde un sentimiento de obligación o de un sentido de sacrificio, el sentimiento fundamental es uno de escasez. Cubrir un sentimiento de escasez con una máscara de generosidad sólo conducirá a la decepción. No es lo que haces sino que por qué lo haces.

No pierdas tu tiempo dando con la expectación de recibir a cambio de tu inversión. Dios no es un cupo de acciones que intercambias en el NASDAQ (el código valor GODD). “Si doy, mejor recibiría alguna cosa a cambio.” Tal modo de ver procede de una posición de “No hay lo suficiente.”

Mientras algunas personas dan con motivos ocultos, hay otras que raramente dan nada por la creencia de, “No puedo permitirme el lujo.” Henry Ford siempre decía que existen dos clases de personas. Ésas que piensan que pueden y ésas que piensan que no pueden; Y que ambas tienen la razón. Tus creencias crean tu experiencia todo el tiempo.
Entonces en cuanto a NO dar. ¿Qué hacer en lugar de eso?

Mi experiencia personal sugiere esperar hasta que estés en el flujo con la vida. Todos tenemos cambios bruscos de ánimo. A veces nos sentimos bien, y a veces nos sentimos mal. Cuando te sientas bien, agarra esa oportunidad para dar desde un sentido de compartir la abundancia que es ya tuya.

Siendo agradecido de lo que sea que tengas en la actualidad, es mucho más fácil dar una parte de tu dicha a alguien más. En esos momentos, alcanzas el sentido de que hay más de donde vino eso.

Mi primera experiencia con el verdadero dar, al menos que recuerde, ocurrió durante una recaída de cáncer varios años atrás. Una vez que logré sobreponerme al shock inicial del diagnóstico, los aspectos espirituales dentro de mí comenzaron a despertarse y comencé a enumerar mis bendiciones.

Después de varios meses de quimioterapia, tuve la oportunidad de visitar la Ciudad de Nueva York durante la estación de Navidad. Mi doctor había decidido darme unas cuantas semanas de descanso para disfrutar los días de fiesta después de la quimioterapia, y una mini vacación era lo que necesitaba verdaderamente. Las luces de Navidad en NYC, el aire vivificante de invierno, y el hecho de que todavía estaba con vida me ponía en un estado de ánimo alto. Me sentía abundante y agradecido.

Una tarde rumbo a cenar con mi esposa y mi hermano, un hombre desposeído que estaba afuera del restaurante que habíamos elegido me preguntó si podría darle un dólar. Me sentía genial, y mejor le di $20. Esto a su vez lo hizo sentirse estupendo, y me hizo sentir incluso mejor de lo que me había sentido ese día. La sutileza importante para mí fue que había esperado a mi esposa y a mi hermano para entrar al restaurante antes de que le diera el dinero. Quería que el acto fuera anónimo, y no quería a nadie cuestionando la sabiduría de regalar un billete de $20 mientras estaba con licencia con un ingreso muy limitado. Si habría tenido que defender o justificar mis acciones a alguien, eso le hubiese quitado la alegría y la espontaneidad del momento.

En ese momento, no sabía lo que el futuro tenía guardado para mí, pero en ese instante las cosas eran perfectas. Me sentía bien, y no quería que alguien arruinara el sentimiento de ese momento diciéndome que fuera racional. Esperé hasta que nadie estuviera mirando para darle a este hombre algo de dinero me pareció la mejor manera de hacerlo.
Fue una situación beneficiosa para ambas partes. El tipo se sintió genial, y yo continué sintiéndome genial el resto de la tarde. Ese era mi secreto. Me sentía próspero sin razón aparente, e hice alguien sentirse próspero dándole 20 veces más de lo que había pedido o esperado. Estaba en el flujo de la vida en ese momento, y era la ocasión perfecta para dar.
Durante los siguientes pocos meses, mis pagos de incapacidad supuestamente “fijos” por alguna razón aumentaron un 20 %. No supe cómo ni por qué, y ciertamente no indagué.
No conocía la ley de dar y recibir en aquel momento en mi vida. Simplemente actuaba por puro impulso. Fue sólo después de que empecé mis estudios espirituales que vine a conocer este principio. Con mi comprensión nueva y el beneficio de la retrospectiva, comencé a ver la conexión.

El aspecto más importante de este principio para mí, y que es importante repetir, es recordar que no es lo que haces sino que por qué lo haces. Si estás teniendo un mal día, o estás de mal humor, no des solamente porque piensas que deberías. No hay crédito adicional para Dios, y no te beneficiará a ti o a la otra persona bajo esas condiciones.
En lugar de eso, espera hasta que tengas particularmente un buen día y te sientas genial. Entonces da mientras estés en ese estado, y observa lo que ocurre. Si estás haciendo cálculos para decidir cuánto puedes permitirte dar o preocupándote sobre lo que piensan otros que es sensato, no te molestes. Haz perdido el sentimiento.

Espera hasta que hayas vuelto al flujo y escoge una cantidad basada en tu primera intención. Da cualquier cantidad que te haga sentir bien y que no causará que te sientas más pobre porque hay mucho menos en tu cartera o en tu cuenta bancaria.
Esta ley universal puede tomar sólo un momento para entender, pero puede requerir de toda una vida para dominar con maestría. Pero solamente porque no la hayas dominado con maestría no quiere decir que no puedas divertirte practicándola. Haz la prueba, y deja que tu experiencia sea quien juzgue.

John Zappa es un asesor publicitario en Austin, Texas. Como un asilado de Corporate America, ahora elige inventar sus propios trabajos.

Texto extraído del libro The Greatest Money-Making Secret in History (en español) de Joe Vitale

¡El Máximo Secreto de Hacer Dinero en la Historia!

Si quieres dinero, sólo tienes que hacer una cosa.
Es lo único que algunas de las personas más ricas en el planeta ha hecho y están haciendo.
Es la única cosa de la que se ha escrito en diversas culturas antiguas y todavía es promovida hoy.
Es lo único que traerá dinero hacia alguien que lo hace pero al mismo momento la mayoría de la gente temerá hacerlo.
¿Cuál es esa cosa?
John D. Rockefeller lo hizo desde que fue un niño. Se convirtió en un billonario.
Andrew Carnegie lo hizo, también. Él se convirtió en un magnate.
¿Cuál es el máximo secreto de hacer dinero en la historia?
¿Cuál es la cosa que le funciona a todo el mundo?
Regalar dinero.
Así es. Regalarlo.
Dáselo a las personas que te ayudan y que permanecen en contacto con tu mundo interior.
Dáselo a las personas que te inspiran, que te sirven, que te sanan, que te aman.
Dáselo a las personas sin esperar que regrese de ellas, pero dalo sabiendo que te regresará multiplicado desde alguna fuente.
En 1924 John D. Rockefeller le escribió a su hijo y le explicó su práctica de regalar dinero. Él escribió, «… en el comienzo de hacerme de dinero, allá por mi infancia, empecé a regalarlo, y continué aumentando las donaciones a medida que el ingreso aumentaba…»
¿Notaste lo que dijo?
Él regaló más dinero a medida que recibió más ingresos. Él regaló $550 millones de dólares en toda su vida.
Algunas personas piensan que Rockefeller comenzó a regalar monedas de diez centavos como una hazaña publicitaria para mejorar su imagen. Eso no es cierto. El hombre de relaciones públicas que trabajó para Rockefeller fue Ivy Lee. En Courtier To The Crowd, una gran biografía de Lee, Ray Eldon Hiebert indica que Rockefeller había estado regalando dinero por décadas por su cuenta. Todo lo que Lee hizo fue poner en conocimiento al público.
P.T. Barnum regaló dinero, también. Como escribí en mi libro sobre él, Nace Un Cliente A Cada Minuto [There’s A Customer Born Every Minute], Barnum creyó en lo que él llamaba una “filantropía provechosa.” Él sabía que dar conduciría a recibir. Él, también, se convirtió en uno de los hombres más ricos del mundo.
Andrew Carnegie dio enormemente, también. Por supuesto, él se convirtió en uno de los hombres más ricos en la historia de América.
Bruce Barton, cofundador de la famosa agencia de publicidad BBDO y el individuo crucial de mi libro Los Siete Secretos Perdidos del Éxito también creyó en el dar. En 1927 él escribió:
…Si un hombre practica hacer cosas para otras personas hasta que se convierte mucho en un hábito del que ya está inconsciente, todas las buenas fuerzas del universo se alinean en pos de él y lo que sea que él se comprometa a hacer…
Barton se convirtió en un autor muy vendido, una celebridad comercial, un contribuyente de numerosas causas, y muy, muy rico.
Mientras algunos podrían mantener la opinión de que estos magnates antiguos tenían el dinero para darlo, y que de esta manera era fácil para ellos, yo argumentaría que tenían el dinero en parte porque estaban dispuestos a darlo libremente. El Dar condujo al Recibir. La donación condujo a más riqueza.
Repetiré eso:
El Dar condujo al Recibir.
La donación condujo a más riqueza.
Hoy está muy de moda que los negocios les den dinero a las causas dignas. Los hace verse bien y por supuesto ayuda a esos que lo reciben. Las tiendas Body Shop de Anita Roddick, el helado de Ben Cohen y Jerry Greenfield, y Patagonia de Yvon Chouinard, son ejemplos vivos de cómo dar puede ser bueno para el negocio.
Pero de lo que hablo aquí es de donación individual. Te estoy hablando de que des dinero y así recibirás más dinero.
Si hay una cosa en que pienso que las personas se equivocan es que cuando practican el dar, dan poquísimo. Se agarran de su dinero y lo dejan salir goteando en lo que se refiere a dar. Y por eso es que no reciben. Tienes que dar, y dar bastante, para estar en el flujo de la vida para recibir.
Recuerdo la primera vez cuando conocí la idea de dar. Pensé que era un plan para obligarme a darles dinero a las personas que me decían que hiciera la donación.
Si yo di, fue como un avaro. Naturalmente, lo que recibí a cambio correspondió a lo que di. Di poco. Recibí poco.
Sino entonces un día decidí probar la teoría de dar.
Amo las historias inspiradoras. Las leo, las escucho, las comparto, y las cuento. Decidí darle las gracias a Mike Dooley de www.tut.com por los mensajes inspiradores que comparte conmigo y con otros cada día por e-mail.
Decidí darle algo de dinero. En el pasado le habría dado posiblemente cinco dólares. Pero eso era cuando venía de la escasez y tenía miedo de que el principio de dar no funcionara. Esta vez era diferente. Saqué mi chequera y giré un cheque por mil dólares.
Fue el aporte individual más grande que alguna vez había hecho en mi vida en aquel entonces.
Sí, eso me puso un poquito nervioso. Pero en su mayor parte me sentí emocionado. Quería hacer una diferencia. Quería gratificar a Mike. Y quería ver qué ocurriría.
Mike se quedó pasmado. Recibió mi cheque en el correo y casi se salió del camino mientras volvía a casa. No podía creerlo. Él incluso me llamó y me agradeció. Disfruté de su asombro juvenil. Eso me hizo sentir como un millonario. (¡Nota Eso!)
Me gustó hacerlo tan feliz. Me deleité en darle el dinero a él. Lo que sea que él hizo con eso estaba bien para mí. Lo que obtuve fue un sentimiento increíble de ayudar a alguien a continuar haciendo algo en lo que yo creía. Fue una ráfaga interior ayudarlo. Todavía me alegro de enviarle dinero.
Y luego algo maravilloso comenzó a ocurrir.
Repentinamente me llamó una persona que me quería de coautor de su libro, un trabajo que terminó pagándome muchas veces más de lo que había regalado.
Y después un editor publicista en Japón me contactó, queriendo comprar los derechos de traducción para mi libro exitoso, Mercadotecnia Espiritual [Spiritual Marketing].
Ellos, también, me ofrecieron muchas veces lo que le había dado a Mike como regalo.
Un verdadero escéptico puede decir que estos acontecimientos no tienen relación. Tal vez en la mente del escéptico, no la tienen. En la mía, sí la tienen.
Cuando le di dinero a Mike, envié un mensaje a mí mismo y al mundo de que estaba afluente y en el flujo. También configuré un principio magnético que atrajo el dinero hacia mí: Como das, así es que recibirás.
Da tiempo y recibirás tiempo.
Da productos y recibirás productos.
Da amor y recibirás amor.
Da dinero y recibirás dinero.
Este es un consejo que de por sí puede transformar tus finanzas. Piensa en la persona o personas que te han inspirado durante la última semana. ¿Quién te hizo sentir bien de ti mismo, tu vida, tus sueños, o tus metas?
Dale a esa persona algo de dinero. Dales algo de tu corazón. No seas tacaño. Sé de abundancia, no de escasez. Da sin esperar a cambio de esa persona, pero espera a cambio.
A medida que lo haces, verás de qué manera tu prosperidad aumenta.
¡Ese es el Máximo Secreto de Hacer Dinero en la Historia!

«Si lo ves, tócalo.
Si lo tocas, siéntelo.
Si lo sientes, ámalo.
Si lo amas…Dalo».

Porque NADA habla más fuerte para el UNIVERSO, de tu CREENCIA en el Yo, la abundancia, y el amor, que dar.
Y cuando el Universo escucha, más te será dado. NO COMO UNA RECOMPENSA, sino que porque verdaderamente creíste… en el Yo, en la abundancia, y en el amor.
––De www.tut.com

(Del libro de Joe Vilate «¡El Máximo Secreto de Hacer Dinero en la Historia!» Publicado con permiso del autor)

Trabajar la mente antes que el negocio

La cantidad de dinero que poseemos está directamente relacionada con nuestra capacidad de creer que podemos tenerlo. Posesión y creencia deben crecer armónicamente.

El dinero tiene una determinada vibración en función de su cantidad. La frecuencia, la vibración en la que mentalmente estamos ubicados, sincronizará una vibración similar que se traduce en el plano físico en una cierta cantidad de dinero.

No importa si montas un negocio, te toca la lotería o heredas, si la vibración mental no está en consonancia, el negocio no prosperará y no durará el dinero.
Por eso muchas empresas de éxito montan reuniones espectaculares en cuanto a grandeza y derroche para sus comerciales y agentes de ventas, para que piensen a lo grande, pues saben que es mucho más efectivo potenciar la mentalidad de grandeza que equipar las habilidades.

Por eso, desde el Nuevo Pensamiento Espiritual y otras entidades como esta, se recomienda una y otra vez, que si lo que quieres es vivir en abundancia, no te concentres tanto en cómo lo vas a hacer, sino en trabajar una mente exitosa.

Habrá momentos cuando parecerá que nada ocurre en el exterior, pero has de confiar que todo lo que te sucede tiene el propósito de cambiarte en el interior para conducirte hacia tus propias metas.
Confía que aquello que deseas ya está creado en otro plano y solo falta tender el puente adecuado.

Sobre todo, para todos aquellos que desean la prosperidad en su vida, confiar que este es un universo de amor y que si las cosas que deseamos no llegan, es porque no es el momento adecuado y que antes es más importante trabajar en otros aspectos de la vida. Solo confía y ten fe, todo llegará