Comprender el perdonar


Al inicio del peregrinaje espiritual, cuando uno comienza a pensar que verdaderamente es cierto que hay una verdad más allá de lo que ven nuestros ojos, una de las cosas que reconoces enseguida es la bondad de dar gracias por todo. Esto te hace pensar en la necesidad de perdonar a los demás por lo que te hayan hecho. Esto ya resulta más difícil para muchos y hay quien se esfuerza “crucificando” su ego para poder perdonar.

Muy loable, y de corazón lo digo, digno de admirar, pero del todo inefectivo.

Otros ni tan siquiera son conscientes que están guardando rencor.

 Pronto se te revela que eres mucho más que un mamífero superior y que dentro de ti está Dios. Es el espíritu de Dios mismo. Un ser holístico Cuerpo – mente  – Alma (espíritu)  creado a imagen y semejanza de Dios. Muchos se detiene ahí, bien porque aún no están preparados o porque es una revelación contraria a lo que han creído siempre o bien porque sus líderes no es dejan entrar, el caso es que  no quieren pensar que son “parte” inseparable de Dios, por favor! dicen yo soy pecador no soy Dios. Cuando llegue al cielo quizá seré uno con él pero ahora no. Déjame con mi religión.

Pero otros siguen adelante y ven que la deidad enseñada por Jesús, del hombre UNO con Dios es para cada uno de nosotros. No de forma evidente pero sí de forma legal. Yo soy uno con Padre ahora. Igual que Jesús.

Es como en la parábola del hijo pródigo, cuando éste reconoció que podía volver al Padre, tomó la decisión y se puso a caminar en esa dirección, entonces es que su padre dijo que pasó de muerte a vida, aunque en realidad no estaba muerto sino que no era consciente de que nunca había perdido la condición de hijo y vivía acorde a sus pensamientos, aunque su padre nunca había dejado de pensar en el como su hijo (pero los pensamientos del hijo de “ya no soy parte de la familia” habían creado toda su situación desesperante cuando en realidad no tenía necesidad de estar padeciendo)

En este caminar, ese punto en el que eres consciente de que has vuelto con el Padre, se te revela que los hombres crean aquello que piensan, tanto de forma consciente como de forma inconsciente (especialmente esta última) y que mañana viviré aquello que pienso hoy; y hoy estoy viviendo aquello que pensé ayer. Esto te otorga el derecho de ser el UNICO responsable de tu propia vida. Todas tus experiencias, enfermedades, tristezas y alegrías las has creado tu mismo o bien las has atraído hacia ti.

Mucha gente se enfada al oír esto, (y lo entiendo, pues yo mismo he tardado años en aceptarlo), pero quien lo acepta, da un paso más y se da cuenta que todas aquellas personas y circunstancias contra las que estabas tan enojado o guardabas rencor, no eran más que victimas de su propia ignorancia, igual que tú. Entonces es cuando verdaderamente te olvidas del pasado y perdonas sabiendo que solo eran proyecciones de tu propia mente inconsciente que la vida te mostraba para que pudieras perdonar y así ser sanado. Una y otra vez.

Ahora un nuevo futuro se abre ante uno, en el que ves que eres parte de Dios, un co-creador, pero que te falta mucho por sanar.

Algunos piensan que ya tienen una edad en la que quizá no conseguirán reparar todos los errores de la mente, y quizá algunas enfermedades se resistirán a marcharse, pero ¿Por qué no intentarlo?

Otros piensan que el hombre se auto – ilumina y si bien es cierto que cada avance es por causa de una decisión propia, siempre es por la acción del Espíritu Santo quien constantemente esta trabajando para llevarnos a casa.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *