el EGO


En cada uno de nosotros está el yo Ego y el yo Cristo (el yo superior, el espíritu, el alma…)

El yo Ego siempre quiere satisfacerse a sí mismo y tiene una ventaja sobre el yo Cristo: al ego no le importa  tu crecimiento o que hagas daño a otros. Por eso muchas veces nos equivocamos, pecamos o hacemos daño a otros, pues siempre está insistiendo en nuestros pensamientos. El Ego te anima a hacer algo que no quieres y luego hace que te sientas culpable, pues así generas una energía negativa (el sentimiento de culpabilidad)  que es el origen y motor de la propia existencia del Ego.

La culpabilidad realimenta el Ego y es una poderosa energía pensada para mantener la, por otro lado necesaria, dualidad.

El amor, la meditación, la oración… realimentan al Yo Cristo.

No maldigas al Ego porque fue creado con un propósito muy concreto, pero escapemos de sus hechizos y volvamos a casa.

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