Evitar la culpabilidad


El yo Ego siempre quiere satisfacerse a sí mismo y tiene una ventaja sobre el yo Cristo: al ego no le importa tu salvación, ni tu crecimiento ni que hagas daño a otros. Por eso muchas veces nos equivocamos, pecamos o hacemos daño a otros, pues siempre está insistiendo en nuestros pensamientos. Pero el Ego va mucho más allá, te anima a hacer algo que no quieres y luego hace que te sientas culpable, pues así generas una energía negativa que es el origen y motor de este mundo que vemos.
Cuando te veas que empiezas a sentir culpabilidad no le dejes que sigua. Puedes decir algo así: “Reconozco mi error, pero no me siento culpable porque se que estoy encerrado en un cuerpo imperfecto que nunca jamás alcanzará la perfección y que continuamente estará equivocándose y cometiendo errores hasta que se muera. Mi yo verdadero, el yo Cristo, es uno perfecto con Dios igual que Jesús es uno con el Espíritu Santo y a su vez son uno con el Padre. Estoy encerrado en esta capa de consciencia terrenal que me hace pensar que estoy alejado de ellos y quiere creer que es un ser independiente y libre, que prefiere alimentar su ego e ignorar cual es su fin. Pero he comprendido que yo no soy este que ven los demás, aquel/ aquella, que veo en el espejo, sino que estoy mucho más adentro.”
El propósito de esta oración es, en primer lugar liberarnos de la culpabilidad y en segundo lugar, aunque no menos importante, trasladar el Yo Cristo al nivel consciente.

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