La Gran División


En un momento dado de la historia del Cielo, hubo una escisión, una división causada por un pensamiento fugaz de Cristo en el que por una millonésima de segundo pensó que se podía ser un poco más independiente. Esta loca idea produjo el Universo que ahora vemos que a diferencia del Universo de Dios en el que todo es Uno, aquí todo es dual (Esta teoría se puede ver más explicada en el libro “Un Curso de Milagros”).

La parábola del Hijo pródigo contiene una interesante enseñanza metafísica de cómo fue la división de la mente que creó este Universo tal y como es ahora (y no como Dios lo creo) con sus leyes duales, el hombre actual, la muerte y el dolor… y cómo es su reencuentro con Dios.
11  Y Jesús dijo: Cierto hombre tenía dos hijos;

12  y el menor de ellos le dijo al padre: «Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde.» Y él les repartió sus bienes.

13  No muchos días después, el hijo menor, juntándolo todo, partió a un país lejano, y allí malgastó su hacienda viviendo perdidamente.

14  Cuando lo había gastado todo, vino una gran hambre en aquel país, y comenzó a pasar necesidad.

15  Entonces fue y se acercó a uno de los ciudadanos de aquel país, y él lo mandó a sus campos a apacentar cerdos.

16  Y deseaba llenarse el estómago de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba nada.

17  Entonces, volviendo en sí, dijo: «¡Cuántos de los trabajadores de mi padre tienen pan de sobra, pero yo aquí perezco de hambre!

18  «Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: ‘Padre, he pecado contra el cielo y ante ti;

19  ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo; hazme como uno de tus trabajadores.'»

20  Y levantándose, fue a su padre. Y cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y sintió compasión por él, y corrió, se echó sobre su cuello y lo besó.

21  Y el hijo le dijo: «Padre, he pecado contra el cielo y ante ti; ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo.»

22  Pero el padre dijo a sus siervos: «Pronto; traed la mejor ropa y vestidlo, y poned un anillo en su mano y sandalias en los pies;

23  y traed el becerro engordado, matadlo, y comamos y regocijémonos;

24  porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado.» Y comenzaron a regocijarse.

25  Y su hijo mayor estaba en el campo, y cuando vino y se acercó a la casa, oyó música y danzas.

26  Y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era todo aquello.

27  Y él le dijo: «Tu hermano ha venido, y tu padre ha matado el becerro engordado porque lo ha recibido sano y salvo.»
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Como hemos podido leer, en un momento dado uno de los hijos decide vivir independientemente de su padre. Durante un tiempo, los recursos paternos son suficientes para sostenerle, a él y a los otros que andaban por allí, pero al perder el contacto con el padre y dado que la tierra no era capaz de generar lo que realmente necesitaba, el hijo comenzó a pasar dificultades, a verse privado de la provisión necesaria y hasta sus supuestos amigos le dejaron.

Es interesante notar que lo primero que hace es buscar ayuda de sus congéneres asociándose en uniones de amistad, pareja, trabajo… para tratar de paliar esta falta, ese vacío. Buscando solucionar el problema en tratar de reducir los efectos en lugar de corregir la causa. 
Después de mucho padecer, por fin “entra en sí” es decir, cae en cuenta de quién es realmente y que no tiene necesidad de estar sufriendo. Entonces, decide regresar a casa.

El en camino de regreso, él siente de si mismo que no vale nada y no es merecedor del amor de su padre, pero nada más lejos de la verdad. Su padre nunca había dejado de amarle. Solo que el hijo cree otra cosa.

Finalmente el padre le restablece los atributos de hijo, aunque en realidad nunca había dejado de serlo, y hubo una gran fiesta por el regreso.  

Cabe destacar que no fue hasta que “entró en sí” y “decidió volver” que fue restablecido a su estatus original y que el padre se refirió a la decisión de regresar de su hijo como un paso de “muerte” a “vida” obviamente en un sentido figurado.
Esto es tipo de la vida de muchos de nosotros en particular, como humanos, pero es el resumen más perfecto que conozco de la historia del Cielo.

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