La pertenencia mutua

Juzgamos a las personas por las cosas que hacen o dicen como si no fuésemos nosotros mismos haciendo eso o diciendo aquello. Pensando que los demás no son yo, pero estamos más unidos de lo que parece a simple vista.
El estudiante de metafísica, el cristiano, el creyente en Dios en términos generales, debe saber que cada persona es el reflejo de una única alma y aquello que me dicen o hacen, está tan relacionado conmigo mismo y mis pensamientos, como con los de los demás.
Considera a los demás como tus hermanos muy bellos, pues aunque alguien aun no sepa quién es, y no sea consciente de la familia a la que pertenece, hay una luz en su mente que si lo sabe.
Cuando consideramos a los demás como santos, independientemente de lo que hagan o digan, ocurren muchos “milagros” y las personas reaccionan con nosotros conforme a nuestros pensamientos.

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