Maestros de Dios

Un maestro de Dios guía a aquellos que siguen sus enseñanzas de tal forma que pueden escoger libremente si le siguen o no y no sienten coacción. Vive lo que enseña y enseña aquello que él mismo está aprendiendo. Se equivoca, falla, es humano. Acepta humildemente la corrección de sus hermanos. El maestro enseña la Verdad y da libertad y tan a gusto se siente el que le sigue de cerca como el que le sigue de lejos, se siente bienvenido.

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