Niveles de autoridad


Una iglesia es una organización humana y como tal tienen que tener un orden, como en un barco, una capitán, unos oficiales..etc. Pero eso es la autoridad funcional. Nadie, ningún ser creado, puede decirle a otro como conducir su propia vida. Cada alma es responsable de si misma y sabe muy bien lo que quiere hacer. Otra cosa es que un maestro ayude a otros a que los deseos del alma (el espíritu) quien es Uno con Dios, lleguen hasta la mente.

Hay varios niveles de autoridad. Que en términos generales van de arriba abajo, pero en ocasiones se entremezclan. Veamos lo que quiero decir:

Está la autoridad de Dios que se funde con las leyes Universales. Esta autoridad solo le pertenece a Él y como se suele decir es personal e intransferible. Algunos hombres aprovechando la bondad de otros, tratan de hacer creer que tienen esa autoridad delegada, pero eso solamente lo dice quien se siente débil y tiene que defender su autoridad no por sus propios actos, por sus frutos, sino engañándose a sí mismos y a los demás. Los que exigen a otros que se les llame con algún tipo de título es porque se sienten débiles y necesitan reforzar su supuesta autoridad con el título.

No digo que Dios no pueda delegar autoridad en alguna persona, pero por sus frutos los conoceréis. No necesitará exigir que le llamen por algún título.

La verdadera autoridad en el ámbito de las relaciones humanas es la autoridad funcional. Del que tiene autoridad porque sabe de lo que está hablando. Por ejemplo, en un banco tenemos el director y el apoderado. El director manda más porque tiene la autoridad delegada por la propiedad del banco, pero el apoderado es el que sabe cómo funciona el banco y los mercados. Un director honesto, se someterá a lo que le diga el apoderado si ve claramente que eso es lo mejor para la oficina que dirige.

Esta autoridad, la delegada, tiene que valorar la autoridad funcional y la autoridad de la conciencia.

En el momento que quien ostenta la autoridad delegada se impone una y otra vez a los que tienen autoridad funcional, éstos dejaran de ayudarle y se quedará solo. En el caso de la fe y la religión, siempre estará rodeado de “niños espirituales” porque los que van creciendo le dejarán.

T

ambién cuando esta autoridad trata de imponerse a la conciencia debemos considerar que es más importante obedecer a la propia conciencia que a la autoridad delegada.

Por ejemplo si un médico tiene la obligación por ley del país de practicar el aborto porque trabaja en un hospital público, pero él considera que no debe hacerlo porque viola su conciencia, todo el mundo está de acuerdo en que hace bien en negarse. La conciencia está por encima de las leyes civiles.
A los apóstoles de los primeros tiempos de la iglesia cristiana les obligaron los líderes religioso-políticos que no hablasen de Jesús más que entre ellos y no enseñan acerca de “ese camino”. Pero ellos no les hicieron caso y desobedecieron porque alegaron “nos es necesario obedecer a Dios antes que a lo hombres” dando a entender que la conciencia de cada uno es la voz de Dios. La conciencia está por encima de las leyes de la religión.

Así por concluir, debemos estar sometidos a las autoridades delegadas, por amor, con el propósito de que haya un orden y un buen  funcionamiento, tanto en la sociedad, en la empresa, en la familia, en la iglesia… hasta que esa autoridad comience a tratar de imponerse a la funcional o a la conciencia.

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