¿Quién limita?

El poder de un Hijo de Dios es ilimitado. Solo las limitaciones que la mente tiene respecto a esa verdad, son las que impiden que se exteriorice. La sanación de la mente y su entrenamiento son necesarios para salir de este estado de “no estar manifestando quien verdaderamente somos”.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *