Saber es mejor que vivir ignorante

El camino que escojo para interpretar y comprender la vida es, a su vez, la fuerza que crea y atrae hacia mí todo aquello que me rodea. Así, mis ideas se refuerzan con evidencias que veo en el día a día. Pienso que vienen “de afuera” y nadie me ha enseñado que soy yo mismo quien las está creando.

Por esto, la mayoría de las personas que creen en algo o alguien, les resulta muy difícil (sinceramente difícil) pensar o aceptar que pudieran estar equivocados en parte o en todo lo que creen, pues la evidencia refuerza el pensamiento.

(pero no saben que el pensamiento crea la evidencia)

 Uno encuentra un buen camino, en su opinión el mejor, – no puede haber nada mejor que esto que me trae tanta paz, que me llena tanto , que me da tan buenos resultados… y además es tan evidente para mí – se dice a sí mismo.

Tan feliz está que quiere compartirlo con todo el mundo y para su sorpresa, los demás le mirar  con estupor no comprendiendo qué está diciendo.

Lo gracioso del caso es que cuando alguien le habla a esta persona de otras formas de creer o entender la vida, él las rechaza, en muchos casos sin saber de qué le están hablando, simplemente porque “no puede haber nada mejor que lo que yo estoy experimentando (yo y mis hermanos con los que en milagrosas circunstancias me he juntado) y por supuesto, él espera que los demás no tengan la misma actitud, sino que estén abiertos a cambiar de forma de pensar para recibir las buenas noticias que él trae.

Por tanto, mantengamos una actitud de escuchar a los demás para que nos puedan revelar cosas que nosotros no somos capaces de ver.

 

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