Entradas

El Trabajo ideal

El trabajo ideal

(Re-editado el 09/04/2020) No suele ser habitual conseguir dedicarse en vida al trabajo ideal. Las biografías de grandes hombres y mujeres que han cambiado el curso de la historia, nos demuestran que tenían un factor común:

Se centraron en lo que les gustaba hacer y ellos crearon su trabajo ideal

Invertían cada céntimo que conseguían en su propio trabajo y en sí mismos. Siempre estaban en constante formación tratando de educarse y expandir su mente siempre que tenían la oportunidad.
Es poco frecuente que invirtieran en proyectos ajenos que no les fueran familiares y su trabajo les apasionaba tanto que les absorbía todo su tiempo (aunque el trabajo que tenían que hacer no siempre era el de su agrado) Al final, su dedicación a la OBRA DE SU ALMA les trajo prosperidad.

También he observado que las personas que no ganan dinero en abundancia son los que piensas que su trabajo es odioso y que tienen que ahorrar hasta conseguir algo que sí les guste y así poder dedicarse a ese trabajo ideal que en muchos casos ni tan siquiera pueden definir. También esperan que les toque la lotería.
Algunos hacen inversiones en ganancias que prometen mucho rendimiento con muy poca inversión para conseguir perder lo poco que tienen. También piensan que el empresario es un explotador y que su puesto de trabajo es fijo independientemente de que el mercado fluctúe.

Finalmente he observado que lo que verdaderamente se ha de perseguir en esta vida es ser feliz. Pasarlo bien en armonía con el cuerpo, el alma y las demás persona, animales y cosas. Que el dinero ayuda mucho en todas estas áreas. Que la dedicación en cuerpo y alma a tus sueños de infancia y juventud requieren de mucho valor y cierto toque de locura y solo unos pocos se atreven a vivirlos.
¿Quieres un trabajo ideal? ¿Quieres ser rico? ¿Vivir en abundancia?
Persigue la realización de la obra de du vida, del deseo de tu alma, es nuestro trabajo ideal.
También puedo añadir que uno debe formarse constantemente siguiendo las leyes espirituales del dinero, trabajar las energías y los pensamientos y desapegarse de todo resultado.

Si te interesa seguir un método probado paso a paso para centrar tu mente y liderar tu vida hacia el cambio que deseas, te recomiendo el libro «El Excitante camino del Éxito» que puedes descargar aquí:

 

Disfrutar de lo que haces

Relatos Cortos Experiencias Intensas

La voluntad de Dios es que disfrutes de lo que haces.

Sé que a algunos cristianos tradicionales les cuesta creer esto y defienden la idea que hemos venido para sufrir. Pero en mi opinión y en la de muchos autores de la espiritualidad moderna, nada más lejos de la verdad.

«Comprender esto me tomó muchos años, porque crecí principalmente con esa idea que, como saben, había algo que yo debía hacer, y si no estaba cumpliendo con ello, pensaba que Dios no estaría contento conmigo. Y cuando comprendí realmente que mi propósito principal era sentir y experimentar felicidad, empecé a hacer únicamente aquellas cosas que me causaban alegría. ¿Saben?, tenemos un dicho:  si no es divertido, no lo hagas».
(Neale Donald Walsh Conversaciones con Dios)

El nos ha creado como un libro en blanco que cada cual va escribiendo a lo largo de su vida. Con nuestras decisiones, nuestros miedos, nuestros sueños…
Claro que ningún ser humano está preparado para poder hacer de todo y bien y por eso tenemos unas cualidades innatas que nos enfocan hacia una tarea o tareas determinadas. Dios, en su conocimiento, nos ha cualificado con ciertos dones. Es difícil separar la predestinación del pleno conocimiento o omnisciencia, pero son dos cosas distintas y difíciles de entender para nuestra mente finita, limitada (Al menos la mía:-)

Para mucha gente, especialmente de carácter religioso lo más importante es «hacer la voluntad de Dios», y pasan su vida sacrificándose sin disfrutar o negándose a cosas que desean. Para, en muchos casos, darse cuanta al final de sus días que perdieron el tiempo.

Hay un mecanismo muy simple para saber si vamos por el buen camino. La diversión. Te divierte lo que haces? ¿Disfrutas con tu trabajo? ¿Lo pasas bien con tu pareja?

Sentir alegría y satisfacción en aquello que hacemos es el mecanismo que Dios nos ha dado para saber que «estamos haciendo su voluntad».

Claro que no estoy hablando de ser irresponsable. Cuando uno ha tomado una decisión errónea en la vida, debe asumir las consecuencias de esa decisión. Por ejemplo, si te has hecho padre y te das cuenta que no es lo que te gusta, pues deberás cargar con tu decisión primera. O si has creado una empresa y te das cuenta que no es lo que te gusta, debes cerrar correctamente, finiquitar a tus empleados y pagar a tus proveedores. No está bien forzar la quiebra si está en tu mano el esforzarte para cerrar bien o tienes bienes para vender.

Por eso siempre se recomienda prudencia. Porque somos libres de decidir pero no somos libres de nuestras decisiones.

Finalmente, es importante comprender también que, alcanzar cierto objetivo puede suponer sacrificios y hacer cosas que no son para nada divertidas, pero que la visión puesta en el objetivo final hace que sean llevaderas.

Libre, poderoso, capaz.

energia-libre1

Se libre de las ataduras de los dogmas y las creencias limitantes.
Ama ser una persona espiritual amando a tu prójimo como a ti mismo y entonces,
Vivirás de tal manera, que haciendo la voluntad de Dios, harás lo que verdaderamente te gusta.
Disfrutarás con tu trabajo, tu familia y tu comunidad sin  estrés y de forma sosegada.
La voluntad de Dios y la tuya trabajarán en perfecta unidad  porque somos UNO.
El deseo de tu alma y el deseo de tu mente trabajarán en armonía.
Pide estar cada día lleno del Espíritu Santo, y vivir bajo la armonía con todo el mundo.
Se humilde.
No pienses de ti menos de lo que es verdad.

Trabajar por placer (II)

Trabajar por placerTrabajar por placer es en mi opinión uno de los mayores retos a los que nos enfrentamos la mayoría de personas y a la vez es el principal deseo que aparcamos a un lado en la vida. Aceptamos «la realidad» y sucumbimos a trabajar por pura necesidad.

(Ver Trabajar por placer I)

No es fácil llegar al punto en el que trabajar por placer y no por obligación, es nuestra realidad, pero he aquí algunos puntos que te invito a considerar:

Sabemos que tenemos múltiples cuerpos que tienen una cierta correlación entre sí. Está el cuerpo físico, el cuerpo mental, el cuerpo emocional, el cuerpo espiritual…
Todos estos tienen distintos nombres según las culturas y las religiones, pero que están ahí.
Existe una relación directa entre la actividad de estos cuerpos y la realidad que nos rodea, cada cual la afecta a su manera y según la energía que tenga en un presente dado. Así, el cuerpo emocional, es un ente con una gran capacidad de alterar las energías creadoras para que las circunstancias presentes y por tanto futuras, cambien.
El pensamiento consciente y los objetivos mentales del cuerpo mental tienen poca influencia sobre el cuerpo emocional, que sigue sus propias leyes. El cuerpo mental, con el conjunto de nuestros deseos y sueños, puede dirigir el comportamiento hacia el exterior, pero no suprimir las estructuras emocionales inconscientes.
Así, por ejemplo, una persona puede aspirar conscientemente al amor, el éxito, la buena salud, e inconscientemente, con su cuerpo emocional, estar creando lo contrario debido a la sutil línea que existe entre el deseo de algo y el sentimiento de su falta.
Cuando una persona desea algo no puede evitar ser consciente de que no lo tiene y sentir en todos sus cuerpos esa carencia, muchas veces con dolor. Al sentirlo, es lo que proyecta con su cuerpo emocional y ya hemos dicho que este tiene una gran capacidad de crear. El cuerpo emocional crea más de aquello que te hace sufrir y el círculo vicioso se cierra.
Generalmente, cuando estamos en este círculo (porque todos estamos de alguna manera, sea en la salud, en las relaciones, en el trabajo, en la economía…) no somos para nada conscientes de esta relación y nosotros mismos no podemos verlo. Es más nos enfadamos cuando alguien nos dice que es responsabilidad nuestra y no que es algo causado por un agente exterior como, “yo siempre he argumentado”.
Si tenemos la suficiente humildad para poder reconocer nuestra responsabilidad en todo el presente que nos rodea, podemos darle la vuelta a la situación, poco a poco, con esfuerzo y la asistencia de un terapeuta profesional.

Para poder darle la vuelta a esta natural y humana forma de ser de la que todos somos copartícipes, todos los maestros, desde el principio de la era humana, nos han enseñado lo mismo, que vivamos en gratitud con el presente actual, en armonía con todos y con Dios/ Todo lo que es. Una gratitud sincera que mana del corazón sabiendo que de todas las circunstancias en la vida se puede aprender.
Así mismo, que imaginemos nuestros sueños con la felicidad de un niño, sin apego al resultado y que vivamos el hoy.
Estamos en la escuela de la vida y vamos aprendiendo a ser felices.
La mayor felicidad no se obtiene por la consecución de los sueños sino por la dedicación a aquello por lo que nos hemos encarnado en servicio a los demás. Generalmente nuestros sueños profundos tienen que ver con este “Dharma” este propósito de la vida. Los sueños más pequeños o más materiales, están bien y son parte de las “posadas/hospedajes” del camino, de la diversión, el entretenimiento, la comodidad, pero la verdadera pregunta que te invito a plantearte hoy es: ¿por qué he decidido encarnarme? (o ¿por qué Dios me envió a la tierra? si lo anterior te suena raro)
Esta es la gran pregunta que nos conduce a la verdadera felicidad.hacernos mas conscientes

Hay una forma bastante sencilla de saber cuál es el propósito de mi vida y es haciéndonos esta pregunta:
Si yo tuviese todo el dinero necesario, todo el tiempo necesario, toda la salud necesaria, ¿qué estaría haciendo?
Se trata de ponerte en situación mental, pensando que tienes todo eso de verdad y preguntarte de corazón en qué estarías ocupado.
Una vez contestada esta primera pregunta la segunda es: ¿Cómo puedo servir a la humanidad con este deseo profundo?
Al dedicar nuestra vida a aquello que amo en servicio a los demás, viviré más feliz y también se reorganizan los distintos cuerpos para armonizar hacia los dictados de la mente consciente en lugar de los caprichos de la mente inconsciente y los poderosos engramas o programas neuro-emocionales que nos encauzan a repetir una y otra vez los mismos errores, aunque esto es tema para otro post 🙂

Bendiciones – Namaste

 

(Ver Trabajar por placer I)

 

 

Ser feliz en el trabajo

Como ser feliz en el trabajoTodo el mundo quiere ser feliz en el trabajo. ¿Quien quiere tener un jefe odioso, más problemas de los que puede atender, malos compañeros…etc? Nadie, eso es evidente. Pero ¿cómo podemos hacer para encontrar ese trabajo ideal? ¿Ese trabajo feliz?
Lo ideal sería que los jefes de la empresa fueran seres llenos de luz, amor, inteligencia y sabiduría y esa energía fuera descendiendo hacia los empleados. O que viviéramos en un mundo ideal, maravilloso de paz y amor. Pero de momento, no parece que sea así.
No te desanimes,  hay esperanza, podemos cambiar el mundo. Podemos cambiar la realidad más cercana a nosotros mismos.

En realidad, no es necesario que seas un personaje famoso o un gran líder parar hacer una importante contribución a este mundo. Si haces tu trabajo con buena voluntad y amor, tratando de pensar ¿Qué necesita la empresa donde trabajo? O ¿qué puedo aportar de mayor valor a mis clientes? Ya estás haciendo una gran contribución: estás añadiendo luz a la humanidad.
Quien es fiel en lo poco, cada vez recibirá más. Pero quien no es fiel en lo que ahora tiene entre manos, que no espere mucho más de la vida.
Da lo mejor de ti, con amor. Si no puedes hacerlo pensando en tus jefes, hazlo pensando en ti.
Las dificultades, los jefes difíciles, los clientes exigentes, míralos como maestros y bendícelos (ben-decir = decir bien, hablar bien). Todas las personas que nos rodean, vienen a ser maestros para nuestro crecimiento. Si estás pasando por una mala relación con tu jefe, este es solo un maestro para que algún día seas el mejor jefe del mundo. Y si es en una relación sentimental, pues igual estás aprendiendo como tener mejores relaciones.
Piensa bien, habla bien, actúa mejor.
El “chip” mental cambia cuando uno se da cuenta de lo pasajero e irreal de la vida humana. De la cantidad de conceptos y paradigmas creados por nuestra propia mente colectiva.
Si analizamos todo lo que nos pasa desde una perspectiva exterior, como desde fuera del mundo y con una visión eterna, si somos capaces de ser conscientes del Ser que verdaderamente somos, entonces, todo lo terrenal es muy pasajero y ya no tiene tanta importancia y verás como de pronto eres feliz en el trabajo.
Sirvamos a la humanidad o al Ser Supremo, de todo corazón con alegría en aquellas pequeñas cosas que ahora tenemos entre manos y estaremos arrojando grandes dosis de luz y energía creadora para que nosotros y los demás la tomen en sus momentos de debilidad.
Todo lo que hacemos con amor, vuelve multiplicado con amor. ¿Quieres ser feliz en el trabajo? Haz que tu jefe sea feliz en su trabajo. Que tu empresa gane más. Que sus clientes estén más contentos. La clave es dar con alegría. Si no lo puedes hacer por ellos, hazlo por ti. Recuerda: son maestros.
Todo lo que hacemos con resentimiento, disgusto, rabia, enojo… vuelve multiplicado en esa misma frecuencia y nos pasaremos la vida preguntándonos por qué.
Siempre que hacemos algo en lo que las emociones están implicadas, creamos cosas en esa misma frecuencia de la emoción.
Dale la vuelta a la tortilla y decide ser feliz en el trabajo. Eres el creador de tu trabajo ideal.

.

.

.

Dharma: Vivir amando

vivir amando lo que haces

 

Todo el mundo tiene un propósito en la vida… un don único o talento especial para ofrecer a los demás. Y cuando combinamos ese talento único con el servicio a los demás, experimentamos el éxtasis y el júbilo de nuestro propio espíritu, que es la meta última de todas las metas.

Cuando trabajas, eres como una flauta a través de cuyo corazón el susurro de las horas se convierte en música… ¿Y qué es trabajar con amor? Es tejer una tela con hilos sacados de tu corazón, como si tu amado fuese a vestirse con esa tela…
– KHALIL GIBRAN, El profeta

La ley del dharma tiene tres componentes:

El primero dice que cada uno de nosotros está aquí para descubrir su verdadero yo, para descubrir por su cuenta que el verdadero yo es espiritual y que somos en esencia seres espirituales que han adoptado una forma física para manifestarse. No somos seres humanos que tienen experiencias espirituales ocasionales, sino todo lo contrario: somos seres espirituales que tienen experiencias humanas ocasionales.
Cada uno de nosotros está aquí para descubrir su yo superior o su yo espiritual. Esa es la primera forma de cumplir la ley del dharma. Debemos descubrir por nuestra cuenta que dentro de nosotros hay un dios en embrión
que desea nacer para que podamos expresar nuestra divinidad.

El segundo componente de la ley del dharma es la expresión de nuestro talento único. La ley del dharma dice que todo ser humano tiene un talento único. Cada uno de nosotros tiene un talento tan único en su expresión que no existe otro ser sobre el planeta que tenga ese talento o que lo exprese de esa manera. Eso quiere decir que hay una cosa que podemos hacer, y una manera de hacerlo, que es mejor que la de cualquier otra persona, en este planeta. Cuando estamos desarrollando esa actividad, perdemos la noción del tiempo. La expresión de ese talento único – o más de uno, en muchos casos – nos introduce en un estado de conciencia atemporal.
El tercer componente de la ley del dharma es el servicio a la humanidad – servir a los demás seres humanos y preguntarse: «¿Cómo puedo ayudar? ¿Cómo puedo ayudar a todas las personas con quienes tengo contacto?»

Cuando combinamos la capacidad de expresar nuestro talento único con el servicio a la humanidad, usamos plenamente la ley del dharma. Y cuando unimos esto al conocimiento de nuestra propia espiritualidad, el campo de la potencialidad pura, es imposible que no tengamos acceso a la abundancia ilimitada, porque ésa es la verdadera manera de lograr la abundancia.  Y no se trata de una abundancia transitoria; ésta es permanente en virtud de nuestro talento único, de nuestra manera de expresarlo y de nuestro servicio y dedicación a los demás seres humanos, que descubrimos preguntando: «¿Cómo puedo ayudar?», en lugar de: «¿Qué gano yo con eso?»
La pregunta «¿Qué gano yo con eso?» es el diálogo interno del ego. La pregunta «¿Cómo puedo ayudar?» es el diálogo interno del espíritu. El espíritu es ese campo de la conciencia en donde experimentamos nuestra universalidad. Con sólo cambiar el diálogo interno y no preguntar «¿Qué gano yo con eso?» sino «¿Cómo puedo ayudar?», automáticamente vamos más allá del ego para entrar en el campo del espíritu. Y aunque la meditación es la manera más fácil de entrar en el campo del espíritu, el simple hecho de cambiar nuestro diálogo interno de esta manera también nos brinda acceso al espíritu, ese campo de la conciencia donde experimentamos nuestra universalidad.
Si deseamos utilizar al máximo la ley del dharma, es necesario que nos comprometamos a hacer varias cosas:
Primer compromiso: Por medio de la práctica espiritual buscaremos nuestro yo superior, el cual está más allá de nuestro ego.
Segundo compromiso: Descubriremos nuestros talentos únicos, y después de descubrirlos disfrutaremos de la vida, porque el proceso del gozo tiene lugar cuando entramos en la conciencia atemporal. En ese momento, estaremos en un estado de dicha absoluta.
Tercer compromiso: Nos preguntaremos cuál es la mejor manera en que podemos servir a la humanidad.
Responderemos esa pregunta, y luego pondremos la respuesta en práctica. Utilizaremos nuestros talentos únicos para atender a las necesidades de nuestros congéneres los seres humanos; combinaremos esas necesidades con nuestro deseo de ayudar y servir a los demás.
Hagamos una lista de nuestras respuestas a estas dos preguntas: ¿Qué haría yo si no tuviera que preocuparme por el dinero y si a la vez dispusiera de todo el tiempo y el dinero del mundo? Si de todas maneras quisiéramos seguir haciendo lo que hacemos ahora, es porque estamos en dharma, porque sentimos pasión por lo que hacemos, porque estamos expresando nuestros talentos únicos. La segunda pregunta es: «¿Cuál es la mejor manera en que puedo servir a la humanidad?» Respondamos esa pregunta y pongamos la respuesta en práctica.

Descubramos nuestra divinidad, encontremos nuestro talento único y sirvamos a la humanidad con él; de esa manera podremos generar toda la riqueza que deseamos. Cuando nuestras expresiones creativas concuerden con las necesidades del prójimo, la riqueza pasará espontáneamente de lo inmanifiesto a lo manifiesto, del reino del espíritu al mundo de la forma. Comenzaremos a experimentar la vida como una expresión milagrosa de la divinidad – no ocasionalmente, sino a toda hora. Y conoceremos la alegría verdadera y el significado real del éxito – el éxtasis y el júbilo de nuestro propio espíritu.

Extraído del libro que recomiendo, «Las siete leyes espirituales» de Deepak Chopra, que podéis comprar en Amazon haciendo clic en la imagen de la izquierda o yendo directamente a Amazon y buscando el libro.

Compra los libros aunque te los hayas descargado. La ley de dar para recibir es una de las primeras leyes que tenemos que aprender y calar hondo en nuestra mente hispana de pobreza.

 

 

 

 

 

La desaparición del universo

Una vez hubo una conversación acerca de los problemas económicos por los que estaba pasando una ONG religiosa. El ambiente era depresivo pues la “realidad” era muy cruda. Hubo un joven que habló acerca de no  mirar alrededor, sino mirar a Dios,  que El proveería  lo que fuera necesario  y que no debían plantearse el cerrar y cosas similares. A lo que una de las responsables dijo “anda niño, baja un poco, baja de las nubes”.

Dios comprende nuestros desánimos y temores, El es un padre amoroso. Es la energía infinita, es el Todo Cósmico y el hombre sencillo. Sabe lo difícil que nos resulta a veces esta vida y por eso Él insiste de muchas maneras que salgamos de este mundo. Pero no se refiere solamente a salir del mundo en el sentido de dejar las costumbres materialistas, quiere que dejemos el mundo literalmente.

Obviamente estamos aquí, en la tierra y no podemos abstraernos de nuestras responsabilidades, nos hemos encarnado para disfrutar de esta forma de existencia y para aprender de ella. Pero necesitamos llegar a la consciencia de que se producirá la desaparición del Universo y que nada de todo lo material que aquí consiga es el verdadero propósito de mi existencia.