Entradas

la transmutación es el arma del maestro

La transmutación“La transmutación y no la negación presuntuosa, es el arma del Maestro” (El Kybalion)

¿Estás en enfermedad, pobreza, abandono…? deja de hablar de ello. No lo comentes con tus seres queridos, con tus amigos o contigo.

Declara cada día que “Yo soy el creador de mi realidad” “Puedo influenciar en mi realidad”  “Declaro que cada día estoy más feliz, más sano, soy más potente y tengo más fe”

“Soy un espíritu perfecto en un cuerpo que ha enfermado pero nadie me puede impedir que yo comience a decir: quiero estar sano”

Ahora me voy a imaginar felizmente sano, felizmente rico, felizmente acompañado (o felizmente lo que sea el contrario de lo que te atormenta)

Hazlo, ahora. Somos los creadores de nuestra realidad. Todo lo que nos sucede viene primero de algún pensamiento, así que usemos el poder de la transmutación metafísica, que no es más que pensar en lo contrario que nos atormenta y recrearnos en esa situación contraria. Confiar que los pensamientos son creadores. Pensar en ella, hablar de ella, imaginar cómo sería mi vida en esa nueva situación… La transmutación no es una extraña práctica mística esotérica, es una actividad que nuestra mente hace cada día en beneficio del Ego.

Cabe decir que los cambios pueden producirse enseguida o pueden tardar varias generaciones. Hay enfermedades que difícilmente pueden curarse en la vida de uno, como por ejemplo, alguien que nace sin brazos, o sin un determinado gen, difícil que le crezcan (no imposible, digo difícil), pero puede vivir una vida feliz si se lo propone.

Este es el secreto de la transmutación, hacer que los efectos negativos de algo cuyo propósito es destruirte, se conviertan en positivos, quizá por la desaparición de la causa, o por la elección de los efectos.

También cabe decir que mucha gente piensa que estas cosas ocurren milagrosamente, viniendo así de la nada, sentados en una silla esperando la transmutación, pero no suele ser así. Más bien suceden por la actitud y determinación de la voluntad que va contra viento y marea, con dificultades, trabas, y mucho tesón. Por el trabajo de equipos médicos o científicos, la colaboración entre las personas, el voluntariado  y el esfuerzo.

Todo es una rueda.

la realimentación del pensamiento

Una emoción habitualmente representa un patrón de pensamiento amplificado y energizado, y puesto que a menudo es una carga energética excesiva, no es fácil inicialmente permanecer presente lo necesario para poder observarlo. Quiere apoderarse de usted y generalmente lo logra, a menos que haya suficiente presencia en usted.

Si usted es empujado a la identificación inconsciente con la emoción por falta de presencia, lo que es normal, la emoción temporalmente se convierte en «usted». A menudo se crea un círculo vicioso entre su pensamiento y la emoción: se alimentan recíprocamente. El patrón de pensamiento crea un reflejo magnificado de sí mismo en forma de emoción y la frecuencia vibratoria de la emoción continúa alimentando el patrón de pensamiento original. Al permanecer mentalmente en la situación, evento o persona que percibimos como causa de la emoción, el pensamiento le brinda energía a la emoción, que a su vez energiza el patrón de pensamiento y así sucesivamente.

Edckar Tolle – El Poder del Ahora

 

El Ser interior

El ser InteriorA la hora de establecer la identidad de nuestra personalidad, hay dos enfoques principales: Está el enfoque en nuestro yo no visible, al que se le llama espíritu, alma, Yo superior, Ser interior… y el enfoque en nuestro yo visible, que es nuestro ego, con su mente errada, su cuerpo y sus actividades.

El yo no visible, es silencios, independiente, eterno y poderoso en el tiempo y la fuerza.

El yo visible (asociado al Ego) es ruidos, dependiente, limitado en el tiempo y el poder.

Toda persona que tenga más de 50 años, estará de acuerdo conmigo que existe un ser exterior que cada vez se deteriora más, y un ser interior que sigue joven y animado con cualquier cosa si le dejamos. A medida que pasan los años, esta separación es cada vez más evidente.

El yo interior es nuestro verdadero Ser y es inmune a la crítica, a los desafíos, a las circunstancias y no le teme a nada ni nadie y con todo, es humilde y no se siente superior. Tiene consciencia de su unidad con todos y con el Ser Supremo.

El yo exterior siempre se siente amenazado, y siempre tiene miedo, ataca a los demás para protegerse o tiene que estar defendiendo su posición. Depende totalmente de las circunstancias, de sus títulos, dinero, honores o  poder. Teme siempre, porque sabe que va a desaparecer pues solo existe por tiempo limitado.

Cada persona tiene la capacidad de poder elegir el yo con el que su mente se identifica. La mente es otro elemento, distinto del Ser interior y puede estar alienada con uno u otro yo.

La mente es el instrumento, la interfaz que conecta con la energía universal. Todo lo que cree verdaderamente (consciente o inconscientemente) pasa al plano de la aparente realidad. Cuando la mente conecta con el Ser (Dios – Energía – Universo – La Fuente….) comienza a crear realidades de felicidad, abundancia, paz, éxtasis, libertad… porque son los atributos del Ser.

Cuando la mente conecta con el Ego, comienza a crear realidades de infelicidad, escasez, guerra, aburrimiento y esclavitud. Porque son los atributos del Ego.
La mente lleva siglos y siglos alineada con el Ego y siempre está «hablando» y haciendo mucho ruido. Para escuchar al Ser interior debemos aprender a silenciar la mente y que se convierta en un instrumento de nuestro Ser.
Bendiciones – Namaste

Por qué dar gracias por todo

Cuando se lanza un deseo más allá de un pensamiento fugaz, sino un deseo que va acompañado de sentimientos y emoción, el Universo devuelve una energía – materia para que ese pensamiento se materialice. Cuando esa energía – materia llega a nuestra frecuencia, se “dualiza” y veremos en nuestro entorno ambos polos de nuestro deseo.

Por múltiples razones, enseguida vemos todos los tropiezos que nos llegan, lo difícil y duro que ha sido el día, la semana, el mes, el año… y ese enfoque hace que perdamos de vista otras sutiles formas de ir hacia el polo contrario.

Así ahora, con este conocimiento, cuando recibas “males” en lugar de bienes, piensa en dar gracias, porque es una prueba evidente que tu petición ha llegado, ha sido recibida y contestada y solo estás experimentando el polo negativo que por otras razones, tiene el camino más allanado en la realidad humana.

Dar gracias por lo malo que te pasa, porque es una evidencia del bien que te viene.

Dar gracias, porque la gratitud es el medio por el que transmutarás de un polo a otro.

El «karma» o la ley de causa y efecto.

El «karma» es a la vez la acción y la consecuencia de esa acción; es causa y efecto al mismo tiempo, porque toda acción genera una fuerza de energía que vuelve a nosotros de igual manera. No es desconocida la ley del karma; todo el mundo ha oído la expresión «Cosechamos lo que sembramos». Es obvio que si deseamos crear felicidad en nuestra vida, debemos aprender a sembrar las semillas de la felicidad. Así, el karma entraña la acción que resulta de las decisiones conscientes.

En esencia, todos somos escogedores de opciones infinitas. En todo momento de nuestra existencia estamos en el campo de todas las posibilidades, donde tenemos acceso a un número infinito de opciones. Algunas de estas opciones se escogen conscientemente, mientras que otras se eligen inconscientemente. Pero la mejor manera de comprender y utilizar al máximo la ley kármica es que seamos conscientes de las decisiones que tomamos en todo momento.
Sea que nos guste o no nos guste, todo lo que está sucediendo en este momento es producto de las decisiones que tomamos en el pasado. Infortunadamente, muchos de nosotros escogemos inconscientemente, y, por tanto, no nos damos cuenta de que estamos frente a un abanico de opciones; sin embargo, lo estamos

Deepak Chopra, en su libro «Las 7 leyes espirituales del éxito».

Este es un libro que recomiendo en otro post, titulado vivir amando, que puedes ver aquí.

Como todo el material de Deepak (y de cualquier autor de la Nueva Espiritualidad o Nuevo Pensamiento Espiritual), es un libro que debe aplicarse según la experiencia de cada uno y en virtud de la revelación que cada cual tiene en su propio corazón.

 

 

La ley de las cuerdas

Vivimos en un mundo lleno de dualidades y el pensamiento y las emociones no se escapan.

Se puede pensar en positivo o en negativo. Se puede sentir para crear o para destruir.

El pensamiento positivo tiene una vibración muy alta que emite una luz muy brillante mientras que el pensamiento negativo es de frecuencias bajas y oscuridad.

La ley de las cuerdas establece que una cuerda en vibración hará que otra cuerda ajustada en la misma frecuencia también vibre sin que medie más energía que la trasmisión de la vibración.
Las emociones intensas son como cuerdas vibrante, emiten algo así como una vibración que es captada por otras personas.

Cuando una persona se encoleriza emite vibraciones que son atraídas por otra persona receptiva a este estado y ambos “vibran” en consonancia contagiándose los estados de ánimo. Esto puede llegar a situaciones límite cuando muchas personas se van influenciando unas a otras. ¿Verdad que lo has vivido alguna vez?

Lo mismo sucede cuando somos personas positivas, pues las personas que están receptivas que sueñan con vivir felices y recibiendo aquello que desean, se ven contagiadas por tu luz.

Sostener una mente positiva en medio de circunstancias negativas es un trabajo que requiere de entrenamiento y no es el camino natural. Es decir, que requiere de la voluntad, de la decisión de hacerlo.

Un abrazo,

La importancia de dar

Por John Zappa

Mucho ha sido escrito acerca de la ley universal de dar y recibir, pero he descubierto en mis negociaciones con otros que a menudo hay una gran cantidad de malentendidos acerca de cómo aplicar el principio.

La noción general es que mientras más das, más recibes. Como siembras, así es que cosecharás. Todo eso es bueno y noble, pero creo que el malentendido de este secreto maravilloso podría fácilmente ser aclarado con una moraleja simple sobre la ley de dar. La moraleja es que no es lo que haces sino que por qué lo haces. La intención y la motivación lo son todo.

Lo que quiere decir esto es que sólo deberías dar si estás dando por la alegría pura de dar. Si das porque esperas recibir, derrotas el propósito. El universo no se engaña fácilmente.
Dar con el motivo de recibir es de hecho una afirmación de escasez. Decir que tienes que recibir simplemente porque has dado es decirle al mundo “no tengo lo suficiente.” Tu creencia pronto resultará ser correcta. La vibración de energía de escasez sólo atraerá más escasez.

Otra vez, como siembras, así es que cosecharás.

Muchas personas que conozco dan a regañadientes o se sienten despojadas una vez que han hecho un regalo de tiempo o dinero. Si das desde un sentimiento de obligación o de un sentido de sacrificio, el sentimiento fundamental es uno de escasez. Cubrir un sentimiento de escasez con una máscara de generosidad sólo conducirá a la decepción. No es lo que haces sino que por qué lo haces.

No pierdas tu tiempo dando con la expectación de recibir a cambio de tu inversión. Dios no es un cupo de acciones que intercambias en el NASDAQ (el código valor GODD). “Si doy, mejor recibiría alguna cosa a cambio.” Tal modo de ver procede de una posición de “No hay lo suficiente.”

Mientras algunas personas dan con motivos ocultos, hay otras que raramente dan nada por la creencia de, “No puedo permitirme el lujo.” Henry Ford siempre decía que existen dos clases de personas. Ésas que piensan que pueden y ésas que piensan que no pueden; Y que ambas tienen la razón. Tus creencias crean tu experiencia todo el tiempo.
Entonces en cuanto a NO dar. ¿Qué hacer en lugar de eso?

Mi experiencia personal sugiere esperar hasta que estés en el flujo con la vida. Todos tenemos cambios bruscos de ánimo. A veces nos sentimos bien, y a veces nos sentimos mal. Cuando te sientas bien, agarra esa oportunidad para dar desde un sentido de compartir la abundancia que es ya tuya.

Siendo agradecido de lo que sea que tengas en la actualidad, es mucho más fácil dar una parte de tu dicha a alguien más. En esos momentos, alcanzas el sentido de que hay más de donde vino eso.

Mi primera experiencia con el verdadero dar, al menos que recuerde, ocurrió durante una recaída de cáncer varios años atrás. Una vez que logré sobreponerme al shock inicial del diagnóstico, los aspectos espirituales dentro de mí comenzaron a despertarse y comencé a enumerar mis bendiciones.

Después de varios meses de quimioterapia, tuve la oportunidad de visitar la Ciudad de Nueva York durante la estación de Navidad. Mi doctor había decidido darme unas cuantas semanas de descanso para disfrutar los días de fiesta después de la quimioterapia, y una mini vacación era lo que necesitaba verdaderamente. Las luces de Navidad en NYC, el aire vivificante de invierno, y el hecho de que todavía estaba con vida me ponía en un estado de ánimo alto. Me sentía abundante y agradecido.

Una tarde rumbo a cenar con mi esposa y mi hermano, un hombre desposeído que estaba afuera del restaurante que habíamos elegido me preguntó si podría darle un dólar. Me sentía genial, y mejor le di $20. Esto a su vez lo hizo sentirse estupendo, y me hizo sentir incluso mejor de lo que me había sentido ese día. La sutileza importante para mí fue que había esperado a mi esposa y a mi hermano para entrar al restaurante antes de que le diera el dinero. Quería que el acto fuera anónimo, y no quería a nadie cuestionando la sabiduría de regalar un billete de $20 mientras estaba con licencia con un ingreso muy limitado. Si habría tenido que defender o justificar mis acciones a alguien, eso le hubiese quitado la alegría y la espontaneidad del momento.

En ese momento, no sabía lo que el futuro tenía guardado para mí, pero en ese instante las cosas eran perfectas. Me sentía bien, y no quería que alguien arruinara el sentimiento de ese momento diciéndome que fuera racional. Esperé hasta que nadie estuviera mirando para darle a este hombre algo de dinero me pareció la mejor manera de hacerlo.
Fue una situación beneficiosa para ambas partes. El tipo se sintió genial, y yo continué sintiéndome genial el resto de la tarde. Ese era mi secreto. Me sentía próspero sin razón aparente, e hice alguien sentirse próspero dándole 20 veces más de lo que había pedido o esperado. Estaba en el flujo de la vida en ese momento, y era la ocasión perfecta para dar.
Durante los siguientes pocos meses, mis pagos de incapacidad supuestamente “fijos” por alguna razón aumentaron un 20 %. No supe cómo ni por qué, y ciertamente no indagué.
No conocía la ley de dar y recibir en aquel momento en mi vida. Simplemente actuaba por puro impulso. Fue sólo después de que empecé mis estudios espirituales que vine a conocer este principio. Con mi comprensión nueva y el beneficio de la retrospectiva, comencé a ver la conexión.

El aspecto más importante de este principio para mí, y que es importante repetir, es recordar que no es lo que haces sino que por qué lo haces. Si estás teniendo un mal día, o estás de mal humor, no des solamente porque piensas que deberías. No hay crédito adicional para Dios, y no te beneficiará a ti o a la otra persona bajo esas condiciones.
En lugar de eso, espera hasta que tengas particularmente un buen día y te sientas genial. Entonces da mientras estés en ese estado, y observa lo que ocurre. Si estás haciendo cálculos para decidir cuánto puedes permitirte dar o preocupándote sobre lo que piensan otros que es sensato, no te molestes. Haz perdido el sentimiento.

Espera hasta que hayas vuelto al flujo y escoge una cantidad basada en tu primera intención. Da cualquier cantidad que te haga sentir bien y que no causará que te sientas más pobre porque hay mucho menos en tu cartera o en tu cuenta bancaria.
Esta ley universal puede tomar sólo un momento para entender, pero puede requerir de toda una vida para dominar con maestría. Pero solamente porque no la hayas dominado con maestría no quiere decir que no puedas divertirte practicándola. Haz la prueba, y deja que tu experiencia sea quien juzgue.

John Zappa es un asesor publicitario en Austin, Texas. Como un asilado de Corporate America, ahora elige inventar sus propios trabajos.

Texto extraído del libro The Greatest Money-Making Secret in History (en español) de Joe Vitale