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Muerte al opresor

Ha sido habitual para el hombre pensar y decir. “Muchos hombres son esclavos porque uno es opresor, odiemos al opresor.” Actualmente, sin embargo, hay una pequeña y creciente tendencia de invertir dicho juicio y decir, “Un hombre es opresor porque muchos son esclavos; despreciemos a los esclavos.”
La verdad es que opresor y esclavo cooperan en su ignorancia, y, mientras parece que se afligen el uno al otro, se afligen en realidad a ellos mismos. Un conocimiento perfecto percibirá la acción de la ley en la debilidad del oprimido y en el poder mal aplicado del opresor; un Amor perfecto, al ver el sufrimiento que ambos estados implica, no condena a ninguno; una Compasión perfecta abraza a ambos, opresor y oprimido.
James Allen

Cómo librarse del rencor

El temor, la crítica, la condenación, el rencor… destruyen. Además impiden que se realicen nuestros sueños.

Si nuestras oraciones no están siendo contestadas, es muy probable que aún estemos guardando rencor hacia alguien o hacia algo como una institución, una religión, un recuerdo, algo. Si vemos que no se acaba de quitar el temor, la tristeza, el desánimo, casi con certeza, que es porque hay algo que no hemos perdonado totalmente.

Para poder perdonar verdaderamente algo «imposible» de perdonar se necesita ser consciente de la naturaleza divina de uno mismo o pedir ayuda a la divinidad para suplir la falta de fe o conocimiento de mi Yo Superior.

Si es así, podemos hacer este tratamiento: “Espíritu Santo, reconozco tu presencia y te pido ayuda. Quiero perdonar a todo el que necesite mi perdón y a mí mismo. Sé que en el plano espiritual no hay nada que perdonar y que el rencor solo está en mi mente, pero perdono porque así  es como llego a ser uno con Dios. Gracias Padre-Madre que siempre oyes mis oraciones.”

Ya vimos anteriormente que perdonar no significa permanecer en el lugar ni con las personas que nos hacen daño; significa no guardar rencor.