UNO


El alma, es un ente único, que aunque puede manifestarse de formas individuales, mantiene una perfecta cohesión en sí misma aunque se encarne en multitud de seres humanos. Por eso todos somos hermanos porque somos el mismo ente, la misma alma. Por eso muchos tienen recuerdos de haber vivido otras vidas, porque efectivamente estaban ahí “en los lomos de sus padres”.

El alma es una “parte” de Dios, aunque como ya hemos dicho a menudo, en cuanto a Dios no podemos hablar de “partes”, pues Dios es UNO y todos sus hijos tienen una unidad perfecta con Dios de tal manera que también pueden decir que son Dios sin temor a equivocarse ya que pueden escoger verse a sí mismos como el alma que son o como la materia que son.

El alma se ha estado encarnando desde el principio de los tiempos hasta hoy para comprender por medio de  experimentar la dualidad, todo aquello que desde la perfección, desde la teoría, ya sabe.  Para poder experimentar lo que es a través de lo que no es.

En el momento que la mente del hombre comienza a ser consciente de la existencia del alma y desea regresar a “casa” comienza una “nueva vida”, un despertar, un nuevo nacimiento… Un camino de reparación y restauración de la mente errada del hombre hacia la mente de Cristo. Pero esto visto dese el lado de la mente humana, pues ni antes, ni después de este despertar ha cambiado el estado del alma, sino que lo que ha cambiado es la consciencia del “individuo hombre” con respecto al propósito de su existencia, con respecto a ser consciente de la existencia del alma.

El hombre, la mente del hombre, ha tomado consciencia de la existencia de Dios y comienza a vivir conforme al conocimiento del alma, que poco a poco va despertando en la mente.

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