Vivir el presente


Una vez un hombre cayó por un precipicio y a los pocos metros se pudo agarrar a la rama de un pequeño árbol que crecía en un lateral. Miró hacia arriba… imposible subir. Miró hacia abajo… miles de metros de caída. De pronto se dio cuenta que el árbol era un cerezo y tenía hermosas cerezas. Cogió una, se la comió y dijo: mmm que cereza tan dulce!

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